¿Por qué estamos donde estamos? ¿Por qué separarnos en maniqueísmos absurdos? ¿Por qué se nos divide entre blancoides e indioides? ¿Los que nos están llevando a este callejón sin salida, son realmente demócratas? ¿Asumen los valores democráticos (inclusión, justicia, equidad, tolerancia, interculturalidad, corresponsabilidad) o simplemente los están usando para confundirnos, para acumular fuerzas y asaltar el poder e instaurar un régimen poltpotiano o uno fascista? (¿cuál la diferencia? La cantidad de tumbas) ¿Acaso esta nuestra democracia, imperfecta y perfectible a la vez, no nos ha costado represión, cárcel y sangre? ¿Acaso nuestros mártires perdieron la vida para que ahora nos matemos entre los bolivianos? ¿A qué poderes ajenos, extranjeros y oscuros están sirviendo éstos atilas de la patria boliviana?
Las recientes imposturas de un asambleísta masista y de la dirigencia cívica cruceña explican, en el absurdo, las razones de por qué estamos donde estamos. El blanco asambleísta haciéndose pasar por indio denuncia que nuestro Presidente tiene un entorno blancoide-extranjerizante que lo acorrala y que pone en peligro el proceso revolucionario iniciado en diciembre. El cívico llenándose la boca de democracia y tolerancia, ocultando su racismo en la dignidad, desprecia a nuestro Presidente y veta su presencia en la Expocruz. Así, los que jamás pusieron siquiera una piedra en las barricadas aparecen hoy como los grandes revolucionarios. Los que jamás estuvieron de acuerdo con la nacionalización de los hidrocarburos hablan de ella como una medida patriótica y le exigen al Gobierno que la profundice. Finalmente, un ex ministro que a sabiendas que su decreto era de negociación con la petroleras, renuncia al gabinete vociferando que con su salida peligra la nacionalización y un prefecto que se autonombra gobernante, pero que actúa como el gamonal de una camarilla, es incapaz de sentarse a negociar con los bloqueadores que viven y trabajan en su territorio.
Y es que así estamos desde hace años en que, aferrados a imposturas, hemos destruido la confianza entre los bolivianos y empoderado la intolerancia. Constituyente: como si el problema del país fuera la falta de leyes o de una nueva CPE. Si sólo cumpliéramos la mitad de las actuales normas, este país sería otro, pero ahí estamos, en Sucre, a punto de asaltarnos cual gladiadores tercermundistas. Nacionalización: con cascos y pancartas se ha hecho creer al país que no necesitamos de gringos ni brasileños cuando, y así lo impone la realidad, no nos queda otra que atraer capitales y negociar, con dignidad y altura, pero negociar. Finalmente, estamos pagando las consecuencias de la eterna fiebre refundadora de la patria, que se expresa en que cada nuevo gobierno destruye lo que ha hecho el anterior, ya que nada sirve.
*Iván Arias D. es experto en descentralización y pueblos indígenas.
Necesarias reformas en Europa
En los últimos quince años, la economía europea está lenta y con niveles de desempleo que han estado por niveles del orden del 12 por ciento anuales, hoy en un 8 por ciento, muy por encima a la tasa natural de desempleo del 4,7 por ciento que, por ejemplo, tiene EEUU.
Marcela Nogales, chivo expiatorio
Marcela Nogales, ex gerente general del Banco Central de Bolivia, estaba con sus hijos en la sala de preembarque del aeropuerto de El Alto para abordar un avión a Chile donde iba a ir a vivir porque su marido había sido contratado por la empresa Queiros-Galvao.
Los opapícaros
El opapícaro con su carga de sufrimiento, rencores hallaba el camino para disminuir sus desventajas.
Sabor a poco
Los dos tercios aparecen hoy como una fórmula mágica, sinónimo de legitimidad, consenso, desprendimiento, acuerdo, y racionalidad en la toma de decisiones importantes.