El Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa) de Cochabamba informó ayer que Quillacollo se quedará sin agua en las próximas horas, tras al cierre de válvulas protagonizado, el martes, por unos 30 comunarios en Ucho Rancho.
La medida de presión fue asumida para exigir la salida del alcalde de Quillacollo, Ricardo Mercado, que ese día retomó el control de la comuna, después de una semana de interrupción, debido a los enfrentamientos que se suscitaron entre grupos masistas afines y contrarios a la autoridad de esa localidad.
Semapa informó que la única población afectada por el cierre de las llaves de paso será la de Quillacollo, que se quedaría sin agua en las próximas horas, y no la ciudad de Cochabamba, como se especuló, pues la capital se suministra de pozos de la región.
Por la mañana, funcionarios de la Alcaldía de Quillacollo intentaron persuadir a los comunarios de reabrir las llaves de paso, pero éstos se negaron e incluso, según informaron, se les intentó agredir. Mercado hizo conocer el hecho de manera formal y oficial a la Policía.
Asimismo, el burgomaestre, apoyado en su departamento jurídico, anunció que instaurará una querella penal en contra de los comunarios y de algunos concejales, entre ellos Orlando Espinoza, quien estaría “digitando” la protesta de los campesinos para que corten el suministro.
“Este es un delito penal, con la asesoría jurídica iniciaremos las acciones correspondientes en contra de esta gente que no tiene por qué hacer esto y que perjudicará a toda la ciudad”.
El Alcalde denunció que los comunarios, que mantienen vigilia para evitar que las válvulas vuelvan a ser abiertas, son manipulados por autoridades municipales, razón por la que también iniciará una querella penal contra Espinoza, “por perjudicar los intereses de la colectividad en la comuna”. Redacción Cochabamba