Al parecer existen grandes posibilidades para que entre bolivianos nos enfrentemos violentamente. Muy probable que estemos inmersos en una espiral de violencia. Esta posibilidad está abierta, detenerla depende de nosotros mismos.
Las anteriores afirmaciones las realizo después de leer un despacho de la agencia Diarios y Noticias (DyN) de la República Argentina realizado el 18 de septiembre en la que se afirma sobre esta posibilidad, pues dicen que existe una probabilidad muy grande de que se desate una guerra civil en nuestro país. Consideran que esto tendría un costo político para la región, también señalan que podría agravar la delicada situación energética que vive la Argentina; pero independientemente de esas consideraciones creen que por la violencia que se desataría en nuestro país cerca de un millón de bolivianos buscarían refugio y eso significaría un costo anual para el Estado nacional argentino de 730 millones de dólares”. Los datos que presenta la agencia antes citada están contenidos en un informe que fue redactado por Leandro Manzo miembro del Grupo de Apoyo a las Colectividades Extranjeras de la Cancillería y presentado a las máximas autoridades de dicho país. Este documento, según se señala, fue elaborado con base en el modelo desarrollado por Paul Collier y Anke Hoffler, con el que las empresas, fundamentalmente norteamericanas, establecen los riesgos de sus inversiones en países en vías de desarrollo. Según la agencia citada este método se asienta en “el cálculo de regresiones históricas sobre guerras civiles, que muestran que las causantes de enfrentamiento bélico interno de mayor importancia son los económicos, en tanto las causas sociales y políticas afectan mucho menos a la debilidad de los países”. Por otro lado uno de los que desarrolló dicho método, Paul Collier, en un documento escrito para el Banco Mundial señala que “las tensiones étnicas y los antiguos feudos políticos son rara ve la causa primordial de las guerras civiles. Por el contrario, los responsables usualmente son las fuerzas económicas como la pobreza arraigada y la fuerte dependencia de la exportación de recursos naturales”.
Retomando el despacho de la Argentina se dice que “el 56 por ciento de probabilidades de una guerra civil en Bolivia es elevado, teniendo en cuenta que los parámetros de este tipo de informes (aplicados con éxito en 161 países, entre 1960 y 1999) indican que con un 42 por ciento, ya se cumple con las condiciones objetivas que desatarán más tarde o más temprano el conflicto en una nación”.
En Bolivia, siguiendo el razonamiento de Paul Collier, estarían dadas las condiciones objetivas (pobreza) para que se desate un proceso de violencia. Desde esa perspectiva no habría mucho que hacer pues la pobreza no desaparecerá de la noche a la mañana, sin embargo desde una perspectiva política es obligación de los partidos así como de las agrupaciones ciudadanas y organizaciones de la sociedad civil (sindicatos, asociaciones empresariales, comités cívicos, etc.) evitar que la violencia se convierta en el instrumento preferido para la disputa del poder. En otras palabras que no nos olvidemos que la construcción de la democracia en el país costó mucho. Sin embargo es también obligación de todos (políticos, empresarios, sindicalistas, etc.) iniciar una lucha sin cuartel contra la pobreza y sobre todo contra toda forma de discriminación, ya sea que esta brote de la raza, color de piel, idioma, religión, ideología, afiliación a una corriente política etc.
Para lograr esto es necesario que comencemos a pensar que la Asamblea Constituyente es el centro más importante de concertación y no en el cuadrilátero de box que la han convertido los intereses de los sectores antagónicos en pugna, los mismos que nos quieren imponer una visión de país que creo no representa el pensamiento de la mayoría de la población.
En otras palabras si no entramos en un proceso de concertación entre pobres y ricos, kollas y cambas, criollos mestizos y originarios, seguramente habría que recomendar que las previsiones contenidas en el informe argentino sean tomadas en cuenta en el POA de los hermanos gauchos para el año 2007.
Por otro lado Bolivia siempre ha sido un país de víspera, es decir siempre estamos a punto de clasificar al mundial, o que suceda algo inevitable que nunca sucede debido a que generalmente logramos entrar en razón cuando estamos por cruzar la línea. Pero cuidado, pues de un tiempo a esta parte estamos perdiendo nuestra capacidad de controlar lo que nosotros mismos creamos.