Al recordar los tres años de los movimientos sociales que desembocaron en el derrocamiento del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, el jefe de Estado, Evo Morales, instruyó a todos los representantes diplomáticos bolivianos en el exterior del país que inicien una campaña para lograr que la justicia de EEUU extradite o expulse al ex gobernante y dos de sus ministros, quienes viven en el país del norte.
Durante su discurso de homenaje a los caídos en la denominada guerra del Gas, que se desarrolló entre septiembre y octubre de 2003, el presidente Morales anunció esa tarea para todos los embajadores de Bolivia en el mundo, aunque dijo que "lo mejor que puede hacer EEUU es expulsar a Gonzalo Sánchez de Lozada", como señal de justicia.
"Si de verdad defiende los Derechos Humanos, si de verdad lucha contra el terrorismo, si de verdad defiende la democracia, al asesino, al delincuente, al mafioso de Sánchez de Lozada el gobierno de Estados Unidos debe expulsar lo más antes posible", dijo el Mandatario ante miles de personas.
El homenaje a los 60 muertos y más de 200 heridos por los cuales la Fiscalía General de la República presentó una imputación formal por el delito de genocidio, se realizó en el peaje de la autopista que une a las ciudades de El Alto y La Paz, ante una concentración convocada por la Central Obrera Regional de El Alto y la Federación de Gremiales de Bolivia.
El Alto fue la ciudad donde perecieron más personas y donde se enfrentó la población a una caravana de cisternas que el 11 de octubre de 2003 transportó energéticos a la sede de gobierno.
El mandatario también anunció que la salida de la empresa de Aguas de Illimani está casi lista, pero será totalmente legal, para evitar el pago de alguna multa.