Ametralladoras antiaéreas calibre 30 son desviadas de unidades del Ejército de Bolivia y van a parar a manos de criminales en Brasil, informa el diario on line O Día (El Día) de Río de Janeiro (Brasil).
La Policía Federal está rastreando las ametralladoras del Ejército boliviano que ingresan ilegalmente al Brasil.
Entre abril del 2005 y octubre del 2006, siete armas de guerra fueron capturadas en manos de cuadrillas especializadas en el tráfico de armas, drogas y en asaltos a bancos y carros blindados en los estados de Paraná, San Pablo y Río de Janeiro. De ellas, cuatro tenían el escudo del Ejército de Bolivia, indica el diario.
En enero se encontró una ametralladora del Ejército boliviano. Luego tres ametralladoras fueron halladas en Sao Paulo, una en Paraná que era parte de un arsenal que iba para Río de Janeiro.
La última arma antiaérea fue encontrada el 8 de octubre cerca de la ciudad de Macaé, en Río de Janeiro. Mientras, la primera fue en abril del 2005, en Sao Paulo.
Según el delegado federal, Marcos Vinícios Dantas, los traficantes brasileños, que viven en la frontera con Paraguay, compran allá las ametralladoras desviadas de los cuarteles bolivianos.
“Los criminales pagan de 35.000 a 40.000 reales (16.000 y 19.000 dólares) por el arma que es robada del Ejército boliviano. Con la antiaérea ellos intentan atacar presidios, además de traficar drogas, robar bancos”, indicó Dantas al medio brasileño.
Dantas dijo que los delincuentes alquilan el armamento para que cuadrillas menores practiquen grandes asaltos en urbes del noreste y centro-oeste de ese país.
Agregó que el tráfico de armas y municiones se está volviendo más rentable que el de drogas. Señaló que el valor de las armas es más alto y la demanda por la munición más grande debido al uso. “Es más fácil traficar y transportar el armamento”.
El delegado agregó que el Gobierno boliviano ya está siendo informado sobre el desvío de esas armas de Bolivia al Brasil.