El contrato trae ventajas para Bolivia. La principal es que Brasil deja de ser el único comprador de gas boliviano en volúmenes importantes. Es probable que esto favorezca a Bolivia en su difícil negociación con Brasil, sobre todo en relación con el precio.
Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Argentina, Néstor Kirchner, sellaron en Santa Cruz de la Sierra un acuerdo de significativo valor para el desarrollo de proyectos relacionados con el gas natural. Se afirma que es el segundo gran convenio bilateral que Bolivia firma, en el último tiempo, en materia energética. El primero fue con Brasil. Es más, el interés nacional respecto de esta nueva etapa de relacionamiento con Argentina está concentrado en la ansiada llegada de la era de la industrialización del gas, paradójicamente en momentos en que se han planteado dudas sobre el verdadero nivel de las reservas nacionales.
Los presidentes Evo Morales y Néstor Kirchner saludaron el acontecimiento con frases referidas a la hermandad entre las dos naciones. Ambos confían en que la producción de gas en Bolivia alcance los niveles necesarios cuando esté construido el nuevo gasoducto, de 30 pulgadas de diámetro y 1.700 kilómetros de extensión. Para que así ocurra, será preciso que comiencen, lo antes posible, los trabajos de perforación por parte de las empresas petroleras. De lo contrario se corre el riesgo de que el gasoducto se quede sin uso.
El contrato trae ventajas para Bolivia. La principal es que Brasil deja de ser el único país que compra gas boliviano en volúmenes importantes. Es probable que esto favorezca a Bolivia en su difícil negociación con Brasil, sobre todo en relación con el precio del gas.
El precio internacional futuro del gas natural es, por supuesto, un misterio. Pero las proyecciones de oficinas famosas, como las del Gobierno de Estados Unidos, dicen que el precio del gas natural mantendrá una tendencia alcista, similar a la del petróleo. Los entendidos dicen que cada vez que el crudo sube 20 puntos, el gas sube cinco.
Las estimaciones divulgadas ahora sobre los alcances de este nuevo contrato dicen que los ingresos para el país podrían estar entre 17.000 y 24.000 millones de dólares durante los 20 años de exportaciones. El precio de referencia convenido es de 5 dólares por millón de BTU, pero podrá variar según una fórmula que será convenida por los técnicos de los dos gobiernos.
Las exportaciones de gas natural a la Argentina han estado siempre rodeadas de grandes dudas. Hace cuarenta años, cuando el presidente de entonces, René Barrientos, firmó el primer contrato de venta de gas a la Argentina, la duda era si las reservas bolivianas, unos 4 TCF, eran suficientes para exportar alrededor de 6 millones de metros cúbicos de gas por día durante 20 años.
Ahora, las dudas se refieren a las posibilidades reales de producir el suficiente gas para cumplir con el compromiso de enviar a la Argentina 27,7 millones de metros cúbicos de gas por día también durante 20 años. El contrato con Argentina se ha suscrito cuando ninguna empresa petrolera ha firmado todavía los nuevos contratos, con lo que se comprometerían a hacer las inversiones necesarias para extraer el gas en volúmenes suficientes para cumplir con los compromisos de consumo interno y de exportación. La firma de los nuevos contratos sigue pendiente y el plazo fijado para el 31 de octubre está a punto de ser ampliado, en 30 ó 60 días, por el Congreso. Pero las petroleras siguen dudando. A pesar de ello, se ha suscrito el convenio por el cual Bolivia se compromete a vender a la Argentina, a partir del 2007, los volúmenes convenidos.