La percepción de los agentes económicos privados en torno al contexto socioeconómico actual, registrada a través de diversos reportajes periodísticos, apunta a la existencia de altos niveles de incertidumbre. Y, a partir de diversos posicionamientos institucionales de gremios que agrupan a productores y/o comercializadores nacionales, se podría inferir lo mismo. Sin embargo, los datos oficiales sobre el desempeño del sistema financiero nacional estarían demostrando lo contrario. ¿En qué medida se puede decir que estamos inmersos en un escenario con elevados márgenes de incertidumbre?
En principio, sería lógico suponer que en Bolivia exista incertidumbre, especialmente si se considera que, desde el ámbito estatal, se tiene la firme intención de impulsar cambios estructurales para encarar los problemas que afectan a la gran mayoría de los bolivianos. Una situación agravada porque hasta la fecha aún no se tiene bien definidos el alcance y el carácter de los cambios a ser ejecutados, más allá de los problemas derivados de las insuficiencias propias de una gestión gubernamental de nuevo tipo, como la actual.
Si bien se podría evaluar una serie de indicadores sobre los niveles de incertidumbre imperantes en nuestro país, no cabe duda de que la percepción de los ahorristas/depositantes del sistema financiero constituye uno de los ´barómetros´ más representativos sobre la percepción ciudadana con respecto a las perspectivas de la economía nacional que es el escenario donde —en definitiva— los cambios a ser ejecutados desde el ámbito gubernamental tendrán una incidencia directa.
De hecho, está demostrado que existe una alta correlación entre diferentes momentos de mucha incertidumbre —resultantes de situaciones de alta conflictividad política y social, como en febrero y octubre de 2003—, y caídas bruscas en los depósitos en el sistema financiero.
En contraposición a lo que podría suponerse o a las percepciones de ciertos agentes económicos, lo cierto es que en lo que va de la gestión 2006 los depósitos pasaron de 2878.7 millones de dólares a 3068.7 millones, registrando un crecimiento de 6,6% equivalente a 190 millones —donde destaca el incremento de los depósitos en cajas de ahorro con un nivel de 9%—; en el marco de fenómenos destacables como un crecimiento de la cartera, una caída de la mora y un alentador proceso de bolivianización de los ahorros de los depositantes. Un escenario que sólo puede entenderse a partir de ciertos niveles de confianza y certidumbre con respecto al futuro de la economía nacional. ¿Cómo entender este fenómeno que se presenta como una especie de paradoja?
Al respecto, no se puede perder de vista que, a pesar de la caída del nivel de aprobación del presidente Morales desde mayo de este año, la mayoría de los bolivianos no ha agotado sus expectativas positivas con respecto a la actual gestión, especialmente los de menores ingresos con depósitos en cajas de ahorro.
Asimismo, todo parece indicar que el agente económico común está actuando con una alta dosis de pragmatismo, ya que está consciente de que, por ahora, en el plano interno no existen alternativas reales a la representada por Evo Morales; y, en el plano externo, las posibilidades de desarrollar alternativas de sobrevivencia económica fuera de Bolivia son cada vez más limitadas.
*Jorge Torres es docente universitario. jorgetorresobleas@hotmail.com
Espacio unilateral
La influencia neoconservadora no está en retirada en la Administración de Bush, a juzgar por la firma por el Presidente de la Política Nacional Espacial de EEUU, la primera oficial en la última década.
La psicosis del bandidaje
Como si Bolivia fuera una taza de leche, ahora, para colmo, nos están espantando con los anuncios de pandillas de forajidos, que, al parecer, están haciendo de las suyas en La Paz.
Candados al desarrollo
Es momento de realizar una reflexión como país y plantearse la siguiente interrogante: ¿Se quiere encontrar las llaves al desarrollo o se prefiere mantener los candados?
¿Cuánto es mil millones?
El Ministro de Energía e Hidrocarburos afirmó ante la prensa que los resultados del convenio de venta de gas a Argentina serán un total de exportaciones en 20 años de $us 32.300 millones por concepto de gas, más $us 7.900 millones por la comercialización de líquidos asociados a la producción de gas natural