El presupuesto fiscal del 2007 Uno de los varios éxitos que se tuvo en esta gestión en la economía nacional, es que se tendrá un superávit fiscal del 6,3%. Su significado es mayor, si se toma en cuenta que sólo el pago de pensiones generaba un déficit anual del 4%.
La elaboración del Presupuesto General de la Nación para el 2007 parece estar rezagada, pues hasta ahora ninguna autoridad habló del tema. En todo caso, lo recomendable sería que se acelere este trabajo, debido a que queda poco tiempo para que lo apruebe el Congreso Nacional. Habrá que recordar que el actual período legislativo concluye el 14 de diciembre.
La demora en que se está incurriendo puede explicarse por el hecho de que no se tenía certeza sobre los ingresos que iban a tenerse para el próximo año. Ello estaba supeditado a la firma de los nuevos contratos con las empresas petroleras. Al haberse concretado, se dispone ya de los cálculos sobre los impuestos que se tendrán del gas.
Aunque el país está todavía lejos de contar con una cierta holgura económica, de todos modos al año se tendrá un aumento significativo. El ministro de Hacienda, Luis Arce, anunció que el ingreso por el gas será de 1.300 millones de dólares en el 2007, lo que implica que se contará con unos 500 millones más que lo captado este año.
Hay un axioma popular que dice que cuanto más dinero se tiene hay que ser más austero en el gasto, porque esta es la única forma de acumular riqueza. Es de esperar que esta sea la máxima que domine el comportamiento de la hacienda pública. Sólo con riqueza se podrán resolver los grandes problemas que tiene el país: atraso y pobreza.
En consecuencia, lo que cabe esperar es que Bolivia, al disponer de más ingresos, lo que le corresponde es usarlos con extrema prudencia. Esta no es la hora de elevar el gasto corriente en el Presupuesto, sino hacer todo lo contrario, reducirlo en todo lo que se pueda, para que se cuente con mayores recursos para los emprendimientos con los que deberá acrecentarse la economía y, de esta manera, multiplicar la creación de nuevos puestos de trabajo, que es la gran necesidad que tiene el país.
En esta materia, no habría mucho que pensar. El dinero del gas hay que invertirlo en su propia industrialización, así como en la minería, que atraviesa por una época dorada con el alza de sus precios en el mercado internacional. De igual forma, conviene incrementar la inversión pública. Este año hubo falencias de su administración, pese a que se destinaron más de 700 millones de dólares, la suma más alta que históricamente se haya asignado a este rubro.
Uno de los varios éxitos que se tuvo en esta gestión en la economía nacional, es que se tendrá un superávit fiscal del 6,3%. Su significado es mayor, si se toma en cuenta que sólo el pago de pensiones generaba un déficit anual del 4%. Con este resultado, la gestión del 2007 se presenta mucho más favorecida. Como primera medida, no habría que recurrir más al crédito interno y más bien sería conveniente irlo reduciendo en todo lo posible. Así, no se tendrá una bomba de tiempo que conspire contra la estabilidad económica.
Por último, sería muy adecuado fortalecer el programa que desarrolla el presidente Evo Morales a favor de la agricultura. El mayor atraso que tiene Bolivia es en el área rural, consecuentemente es imprescindible darle todo el apoyo que se tenga, tanto en la mecanización, como en la distribución de semillas seleccionadas, la electrificación y la industrialización.