Por primera vez en la historia de la Policía, ayer 10 mujeres, dos oficiales y ocho clases salieron a las calles como patrulleras. Al mediodía, en un breve descanso, varias de ellas hablaron con este medio. Su primera impresión, revelaron, es que sintieron más respeto de parte de los conductores, en comparación a sus colegas que trabajan en las esquinas de las calles.
Marlene Mamani advirtió que para ella “es un orgullo ser patrullera. Cuando una es agente de parada, el conductor es más malcriado. En cambio, cuando se pone en frente de un patrullero, es mucho más respetuoso”.
Por su parte, Miriam Quispe relató que el año pasado egresó de la escuela básica de El Alto. “Los conductores te respetan, te obedecen. Somos mujeres patrulleras que manejamos moto, nos especializamos, y enfrentamos todas las adversidades”. Pero luego, viene una conclusión. “Nada es difícil, todo se aprende”.
La teniente Marcia Moor, una de las jefas del grupo de patrulleras, reconoció que esta es una conquista. “Evolucionamos. Lo hemos logrado. Fue muy importante el apoyo del comandante Departamental de la Policía, coronel Wálter Gómez”, dijo.