Estos días está en juego la capacidad hegemónica del proyecto político del MAS, esto es, la posibilidad de que se configure como proyecto nacional popular. Las modificaciones a la ley agraria sin concertación con los empresarios cruceños, el intento de establecer un mecanismo de censura a los prefectos para su eventual sustitución y la adopción de la fórmula de mayoría absoluta en la Asamblea Constituyente deben ser vistos de manera articulada, esto es, como parte de una estrategia dirigida a debilitar aún más a la oposición parlamentaria —que actúa, además, de manera desarticulada— y aislar al movimiento cívico regional de Santa Cruz con el afán de orientar el debate constituyente en un rumbo contrario a las autonomías departamentales.
Ése es el quid del asunto y muestra la tensión entre una postura indigenista y una posición nacional-popular que empieza a resolverse, de manera preocupante, en una tendencia que puede, paradójicamente, restarle legitimidad y apoyo a la ´revolución democrática y popular´ promovida por el gobierno del MAS. Precisamente, el antecedente de este giro en la conducta gubernamental es una de las resoluciones del último congreso de este partido que, el martes 14 de noviembre, explicitó esta posición de rechazo a las autonomías departamentales, lo que implica que su apuesta es a las autonomías indígenas y/o regionales. En relación con el criterio de regionalización para replantear la división política y administrativa existe una propuesta gubernamental que concibe esa modificación no solamente para fines de planificación del desarrollo. Con respecto a las autonomías indígenas como alternativa a las autonomías departamentales existe esa posición —en una de sus vertientes— en el documento oficial del MAS para la Asamblea Constituyente y se refuerza con la propuesta del ´Pacto de Unidad´ que aglutina a organizaciones sindicales campesinas e indígenas que, si bien no forman parte del MAS, actúan como factor de presión y enarbolan la consigna del ´Estado plurinacional´, propuesta análoga al ´Estado multinacional´ invocado en algún texto del Vicepresidente de la República, que no contempla la figura de autonomías departamentales.
Éste es el tema crucial del debate constituyente porque en torno a él se puede definir no sólo los contornos de la descentralización estatal, sino también aspectos relativos a la propiedad y gestión de los recursos naturales y al sistema de representación política, es decir, al modelo de desarrollo y a la democracia en cuanto a reglas, actores y proceso decisional. Una apuesta a la ´política de la diferencia´ sobre la base de identidades étnicas y sin predisposición para articular la diversidad social limitará la capacidad hegemónica del MAS, sin embargo, esta posición predominante en estos días es, también, resultado de la postura irreductible de la oposición parlamentaria, sobre todo de Podemos, en torno a los dos tercios para la aprobación del nuevo texto constitucional que ha terminado fortaleciendo a los sectores menos flexibles del oficialismo. Y en este juego de presiones y pulsetas, el movimiento cívico cruceño puede perder la fuerza de su capacidad movilizadora con sentido integrador y conciliador, así como el masismo puede dilapidar su capital político a costa de una victoria coyuntural que, sin embargo, le restará capacidad para representar la diversidad de intereses de la sociedad.
*Fernando Mayorga es sociólogo.
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