El tema de las autonomías se ha instalado en el debate nacional y es constitutiva de las confrontaciones políticas actuales. Lejos de asociarse con una sola visión —normalmente vinculada al movimiento cívico del oriente—, alberga una diversidad de sentidos y posiciones ideológicas y políticas; de ahí derivan distintas propuestas de conformación o en su caso, consolidación de autonomías ya sea departamentales, indígenas, regionales o municipales. La palabra autonomía sintetiza luchas de poder, proyectos de desarrollo, demandas culturales e identitarias y finalmente, modelos de Estado. La autonomía es esencialmente un hecho político y se constituye en un campo de lucha de intereses, pues se articula en torno a principios hegemónicos distintos.
La autonomía funciona como una suerte de condensador ideológico. Por una parte, porque su evocación, desde sus distintas vertientes, alude a la historia permanentemente recuperada por sus protagonistas y expresada en los héroes, las luchas sociales y la débil presencia del Estado; además moviliza una serie de símbolos que interpelan con éxito a determinados sectores sociales.
Pero fundamentalmente, opera como condensador porque en el marco de la discusión sobre el Estado y la Nación, las autonomías permiten entrever las grandes contradicciones en que se debate la sociedad boliviana en esta coyuntura de crisis, relacionadas por una parte con un profundo cuestionamiento al Estado, por su naturaleza excluyente, colonizadora, y homogeneizante; o bien, por su carácter centralista y “marginador”; denota las tensiones político-institucionales de gestión gubernamental no resueltas con la instalación de la democracia y la institucionalidad; revela la ausencia de una construcción nacional común; y visibiliza intereses socioeconómicos específicos que, en esta coyuntura, aparecen confrontados fundamentalmente en torno a los recursos naturales y la tierra y el territorio.
No obstante estas contradicciones y tensiones, la totalidad de los discursos autonómicos buscan derroteros para la construcción de un Estado concertado, de un Estado Unitario, y de alguna manera, de la incorporación del otro. En las posiciones discursivas de la vertiente indígena/campesina y cívico/regional, por ejemplo, más allá de sus principios irrenunciables, resulta notable la presencia del “otro”, incorporado ya sea mediante las “autonomías interculturales urbanas” (en la propuesta indígena/campesina), o mediante formas de reconocimiento a las comunidades indígenas, (en el discurso cívico/regional).
En relación con el modelo territorial, numerosas propuestas han recogido elementos de las distintas vertientes para concebir alternativas concertadas muy válidas al nivel de un diseño institucional; pero por los argumentos esgrimidos, la autonomía no es un problema de mera ingeniería constitucional, requiere tomar en cuenta las contradicciones estructurales que en este momento se expresan en el ámbito discursivo de la Constituyente y al mismo tiempo, encarar su discusión en el marco de un debate más profundo relacionado con la crisis estatal, la recomposición de pactos políticos y acuerdos por la unidad del país. Como es obvio, también se precisa de voluntad política para encontrar puntos de convergencia y la articulación efectiva en un marco común y renovado.
*María Teresa Zegada es socióloga e investigadora. Este artículo contiene fragmentos de una investigación sobre el tema, auspiciada por el PIEB.
¿El “empate catastrófico”?
Al parecer, el “empate catastrófico” no existe, de acuerdo con el cómputo oficial del Referéndum Constituyente y Autonómico. En realidad, lo que se ha producido el 2 de julio es una victoria simple pero no absoluta del Movimiento al Socialismo (MAS).
¿Consigna o consenso?
En aproximadamente ocho meses deberán concluir las sesiones de la Asamblea Constituyente. Para aquel entonces deberá existir un proyecto de Constitución que será sometido a un referéndum nacional que deberá aceptar o rechazar dicho documento.
Chile se nos va
No arquee las cejas mi querido lector. Como estas notas se publicarán este jueves, no estoy informando que la Delegación Chilena hubiera decidido marcharse de Cochabamba, de la Segunda Cumbre Latinoamericana
Diálogo y concertación
En realidad, desde siempre, hablando de la vida política nacional, se ha escuchado la necesidad de dialogar y concertar. Ha sido política de los gobiernos democráticos y hasta de las dictaduras.