Ante la falta de políticas integrales que prevengan el incremento de la mendicidad y el consumo de alcohol y drogas por parte de estos grupos en las calles, la Alcaldía de La Paz propone elaborar una normativa que obligue a los adictos a rehabilitarse.
Rolando Mendoza, oficial mayor de Desarrollo Humano de la comuna, señaló que la primera semana de enero reunirá a varios actores institucionales para trabajar en una ley. “Nos reuniremos con la Prefectura, el Servicio Departamental de Gestión Social, organizaciones no gubernamentales y la brigada parlamentaria paceña, para crear una norma que haga que la rehabilitación de estos grupos vulnerables de la sociedad sea norma obligatoria”.
No obstante, las personas requeridas por este medio para ver cómo afrontar esta problemática, aseguran que generar alianzas y políticas estratégicas, además de asumir acciones preventivas, como recuperar el núcleo familiar, son las tareas pendientes del Estado, que —coinciden— prácticamente olvidó a este sector.
“Prevenir es lo más importante”, asegura el sacerdote Antonio Delgado, ex director del programa Ciudad del Niño.
Otro asunto que preocupa se refiere a la falta de continuidad en los programas ejecutados. “Las autoridades tienen programas con buenos enfoques, lo que falla es el tiempo para ejecutarlos. Tardan tres años para adquirir identidad, más de un año para que se estructure y les queda medio año de gestión para ejecutar, sin lograr avances”, comenta Cristóbal Bobka, director ejecutivo de la Fundación Arco Iris.
Adictos en la paz
Su aparición • Entre 1998 y 1999 este grupo vulnerable de la población se convirtió en un problema de real importancia social, por su abrupta aparición en el centro de la ciudad.
Característica principal • Cuando los cleferos fueron percibidos por la población eran, en su mayoría, niños que se dedicaban a limpiar vidrios y vivían en inmediaciones de San Francisco y la Pérez Velasco.
Cotahuma • Éste fue el macrodistrito donde se concentraba la mayor cantidad de gente que consumía alcohol. La mayor parte de ellos eran adultos.
Esparcimiento • Se asentaron en varios sitios y uno de los lugares donde vivían y nadie los percibió fue en el embovedado del río Choqueyapu, a la altura de la calle Federico Zuazo.
En la actualidad • Ahora, estos grupos se concentran fuera de sus áreas de vivienda, en la calle Bueno, en el pasaje Núñez de Prado, la Pérez Velasco y otros sectores de la urbe.
Las preguntas urgentes
Los entrevistados
ROLANDO MENDOZA Oficial Mayor de Desarrollo Humano de la Alcaldía de La Paz. Economista, cientista político y master en Administración de Empresas.
1 ¿Qué se puede y se debe hacer para resolver la proliferación de indigentes adictos al alcohol y las drogas en las calles de La Paz?¿A quién le corresponde esta tarea?
Causas y no sólo efectos • Entre las causas están las estructurales (laborales y salariales), sociales (disponibilidad de la droga, presiones, costumbres y tradiciones culturales, trabajo a temprana edad), familiares (desintegraciones, violencia intrafamiliar, falta de comunicación) y causas individuales (baja autoestima e inexistencia de proyectos de vida). En el marco de la Ley de Organización del Poder Ejecutivo (Nº 3351, de febrero de este año) y su reglamento, la atención de esta problemática corresponde al Ministerio de Salud y Deportes y la normativa y control de estupefacientes es tuición del Ministerio de Gobierno.
2 ¿Conoce usted una experiencia exitosa para trabajar con este grupo vulnerable de la sociedad y adicionalmente garantizar la seguridad de la ciudadanía?
Proyectos exitosos pero de impacto limitado • Existen experiencias exitosas para mencionar, aún cuando su impacto con relación al problema creciente es limitado. El Programa Despertar con Oportunidad de la Oficialía Mayor de Desarrollo Humano, a través de terapias ocupacionales y laborales de reinserción social; otros programas como el Hogar de Acogida Bernabé, ENDA Bolivia, Centro Vida, Remar, Juan XXIII, San Vicente, que trabajan en la recuperación social del individuo, sin embargo no se garantiza la seguridad de la ciudadanía, porque existen personas, sean consumidoras o no, que se dedican a delinquir.
3 ¿Cuál cree usted que es la percepción que tiene la sociedad e incluso sus instituciones y entidades acerca de estos grupos y la forma de vida que llevan?
Son discriminados y marginados sociales • Están totalmente discriminados, marginados por la sociedad, las personas sienten temor hacia ellos. El Gobierno Municipal de La Paz y la Oficialía Mayor de Desarrollo Humano, específicamente mediante el Programa “Despertar con Oportunidad” realiza un abordaje directo en las calles; se ha creado un clima de confianza y respeto para hablar de sus problemas (existe respeto al chaleco amarillo), existe un proceso de confianza que varía de persona a persona, de acuerdo con su problemática. Las mujeres son más reacias, por lo que requieren de un proceso más largo de acercamiento.
4 ¿Considera que las autoridades, locales, departamentales y nacionales están trabajando adecuadamente sobre esta problemática? y ¿qué es lo que sugiere?
Se debe normar la rehabilitación • El trabajo es disperso, no coordinado y de avances limitados. El Gobierno no prioriza este problema, es necesario reflexión y respuestas de fondo. El problema es creciente y visible, pero sin políticas al respecto. El enfoque de trabajo que parte de la voluntad del individuo a la rehabilitación no funciona. Sugerimos un abordaje reflexivo, normativo y operativo coordinado de la sociedad civil organizada y de los tres niveles estatales (nacional, departamental y municipal). La terapia y rehabilitación debe ser obligatoria. La nueva norma debiera denominarse de Respeto por todas sus implicancias.
PADRE ANTONIO DELGADO De la congregación Misioneros Identes. Fue Director del proyecto Ciudad del Niño, delegado jurisdiccional de hogares. Párroco de Pura Pura.
1 ¿Qué se puede y se debe hacer para resolver la proliferación de indigentes adictos al alcohol y las drogas en las calles de La Paz?¿A quién le corresponde esta tarea?
Una tarea de toda la sociedad • Lo más importante es la educación, formación y estabilidad de la familia. Si falta el núcleo familiar es normal que la gente, desde niños, se dedique a los vicios. Al sentir el rechazo de la familia y posteriormente del núcleo social, el camino que los niños toman, al no tener otra alternativa, es dedicarse a estos vicios, que realmente son perjudiciales para ellos y para toda la sociedad. Yo creo que éste es un problema que no sólo se debe plantear y tratar de solucionar a nivel de las autoridades gubernamentales, sino la sociedad en su conjunto porque involucra a todos y genera daño a toda la población.
2 ¿Conoce usted una experiencia exitosa para trabajar con este grupo vulnerable de la sociedad y adicionalmente garantizar la seguridad de la ciudadanía?
Más que rehabilitación es prevención • Como experiencias, hay centros de iglesias que se dedican a la recuperación de drogadictos y alcohólicos como la asociación Papa Juan XXIII, el hogar San Vicente, la Fundación Arco Iris, que trabajan todo el año y otros que actúan en momentos muy puntuales. Sin embargo, yo pienso que el aspecto que se debe tomar más en cuenta al respecto es la prevención. Sólo se logra prevenir los vicios demostrando cariño y amor a este grupo además de proteger su dignidad. El hacer que este grupo vulnerable se sienta digno y respetado es la mejor forma de rehabilitación y prevención.
3 ¿Cuál cree usted que es la percepción que tiene la sociedad e incluso sus instituciones y entidades acerca de estos grupos y la forma de vida que llevan?
Existe indiferencia general • La sociedad, en general, es indiferente ante estos grupos, no quiero referirme a nadie en particular, es una problemática social. Esta gente está ahí y nada más; en el momento que nos toca, porque alguien nos pueda agredir o atacar, entonces se convierte en un problema, pero si no, el problema no es nuestro. Creo que la gente cae en el error de rechazarlos e ignorarlos como si no fueran también humanos ni hijos de Dios. Ese rechazo que sienten por la gente, incluso sus propios familiares, hace que se involucren en el vicio cada día mucho más e incluso que encuentren la muerte en estas adicciones.
4 ¿Considera que las autoridades, locales, departamentales y nacionales están trabajando adecuadamente sobre esta problemática? y ¿qué es lo que sugiere?
Las autoridades también muestran cierta indiferencia • Tanto las autoridades como el conjunto de la sociedad muestran indiferencia por estos grupos vulnerables. Se debería trabajar más no sólo contra la drogadicción, el alcoholismo e inclusive la prostitución, sino también en prevención. Para eso se necesita comenzar a potenciar los valores de la familia sin poner los valores personales por encima. Si la familia tiene valores profundos, entre todos pueden solucionar este tipo de problemas. Por otro lado opino que el Estado, a nivel de gobierno, debería tomar más medidas que las que actualmente se están implementando.
CRISTÓBAL BOBKA KSIAZEK Director Ejecutivo de la Fundación Arco Iris. Es licenciado en Sociología.
1 ¿Qué se puede y se debe hacer para resolver la proliferación de indigentes adictos al alcohol y las drogas en las calles de La Paz?¿A quién le corresponde esta tarea?
Se debe analizar las raíces de esos fenómenos • Está ligado a elementos estructurales a nuestra sociedad como la pobreza, el desempleo, la fragilidad de la familia y otros. A veces vemos este fenómeno como causa de un mal social o una postura criminal, pero es el resultado de lo mencionado. La población de la calle debería ser tratada desde el lugar donde habita mediante ayuda a familias desestructuradas o en extrema pobreza, es un proceso largo. El Gobierno, la Prefectura y sobre todo el municipio deberían tomar acciones concretas y políticas claras al respecto; además existen organizaciones que coadyuvan a esta labor.
2 ¿Conoce usted una experiencia exitosa para trabajar con este grupo vulnerable de la sociedad y adicionalmente garantizar la seguridad de la ciudadanía?
Nosotros tenemos una panadería • La Fundación Arco Iris tiene una muy buena panadería, tenemos tres tiendas y 16 maestros panaderos que realizan una producción muy grande y el jefe de esta panadería es un ex chico de la calle. Este muchacho, hace varios años fue acogido y atendido en uno de nuestros hogares, se ha rehabilitado y actualmente maneja un equipo de 16 personas en la planta productora y es considerado por todos una persona muy eficiente. Nosotros no nos preocupamos en regalar un juguete; construimos todo el año procesos a largo plazo de capacitación, autoestima, superación personal y capacitación profesional.
3 ¿Cuál cree usted que es la percepción que tiene la sociedad e incluso sus instituciones y entidades acerca de estos grupos y la forma de vida que llevan?
La sociedad le teme a estos grupos vulnerables • La sociedad en su conjunto les tiene rechazo y miedo, justificado en muchos casos, porque en estos grupos existen individuos involucrados en actos delictivos. Si se trata de las organizaciones que trabajamos con ellos, pienso que nos preocupan las iniciativas organizacionales. No se trata de regalarles comida o juguetes, pienso que faltan iniciativas que busquen la superación de estas personas, basadas en una terapia psicológica, de pequeños logros pero que finalmente se puede lograr un verdadero bien. Cada vez hay más organizaciones que se satisfacen con acciones puntuales.
4 ¿Considera que las autoridades, locales, departamentales y nacionales están trabajando adecuadamente sobre esta problemática? y ¿qué es lo que sugiere?
Se necesitan programas sostenidos • Gestión Social de la Prefectura y las Defensorías trabajan bien; el problema no es por falta de un enfoque adecuado, existen buenas iniciativas de las autoridades, pero lo que repercute en organizaciones como la que liderizo es que se crean programas que en dos o tres años adquieren identidad, y si cambiamos de autoridades o profesionales cada cuatro años, se provocan desestructuras a las que les tomará un año o más estabilizarse, y si sólo tienen medio año para trabajar en procesos con esta población, seguro no se logrará nada. Ojalá exista una constancia temporal en estos programas.
ANÁLISIS
“Generemos alianzas estratégicas” Elisa Zúñiga, ex oficial de Desarrollo Humano.
Para intervenir en la solución de la problemática de los ciudadanos que viven en la calle, primero se debe investigar los factores psicosociales y económicos que originan el fenómeno, para luego generar políticas sostenibles y de largo alcance para su reinserción social.
El Estado se ha olvidado de esta población, de la cual ni siquiera tiene cifras. Según Naciones Unidas, son más de 3.700 niños y niñas en La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba, Tarija y Sucre, sin contar con la población adulta.
Se deben institucionalizar políticas gubernamentales específicas. Según responsables del Ministerio de Hacienda, estamos viviendo una especie de bonanza financiera, pero aún no se incorporó en la agenda pública a este sector.
Si se generaran alianzas estratégicas, entre entidades gubernamentales y sociedad civil, las prefecturas debieran prevenir la migración campo-ciudad y los municipios diseñar planes que contemplen prevención, tratamiento a través de terapias ocupacionales, reinserción familiar, escolar y seguimiento de casos. Se debiera contar, en cada institución, con personal capacitado para lograr empatía.
La incorporación de la mano de obra de estos ciudadanos en programas municipales de desarrollo urbano sería efectiva para su inserción laboral. En el pasado, en el municipio de La Paz, se demostró que con dedicación y compromiso social se estaba logrando su reinserción efectiva.
En salud, con programas de escala nacional, se debe lograr atención integral con diagnóstico y tratamiento, a través de medicina preventiva. En educación, la reinserción escolar es mandatoria con la correspondiente sensibilización de la comunidad. Y en el área de vivienda, involucrarlos en proyectos de edificación realizados por los propios beneficiarios con ayuda del Pro-País, dependiente del DUF.
No olvidemos: estos ciudadanos son el reflejo de lo que como Estado hemos generado.