Liliana Castellanos tiene una propuesta diferente cargada de sensualidad y coquetería. Para iniciar el año 2007, evoca la riqueza de la región chiquitana con flores bordadas por artesanas.
Texto: Beatriz Andrade D. • Fotos: Enrique Menacho
Los dedos de la diseñadora rozaron la textura, probaron la fineza de la tela y, sin miramientos, fue la elegida para convertirse en la materia prima de la colección Primavera Verano 2006-2007.
Esta vez, Liliana Castellanos seleccionó el algodón más delicado para dar forma a los diseños que ya seguían los trazos en su imaginación. ´Esta colección está hecha en pima cotton, un algodón peruano de calidad superior, además las prendas llevan forros de seda´.
Pero no sólo el noble algodón se rinde al modelo, sino que se mezcla con shantú y gasa de seda natural para dar realce a conjuntos de faldas y blusas o a los vestidos.
Una monocromía entre marfil y blanco se contrasta con negro o con algún discreto detalle de color. Empero, no se trata de un detalle más, sino de elementos propios de la riqueza de la Chiquitanía.
Flores y hojas —y alguna traviesa libélula— se posan en las prendas. No son reales, pero bordadas por las manos de las mujeres de Artecampo, son una evocación a la vegetación del oriente boliviano.
Artecampo es una organización matriz de artesanas campesinas que cuenta en su seno con mujeres indígenas de las etnias guaraya, chiquitana, ayorea e izoceña. Y todas se han capacitado en artesanías. ´Ellas han hecho un trabajo maravilloso, el mismo que lleva muchos años, incluso de investigación, sobre cada uno de los bordados´, relata Castellanos.
De esos diseños, tal vez el más complejo sea el que se inspira en el árbol de tajibo, ´porque es un bordado en el que se incrusta tela y, con hilvanes, se forman flores´.
Así, con minuciosos toques cargados de historias, Liliana Castellanos ha dado vida a esta muestra, a la que percibe como una mezcla avantgarde. Esto porque ella busca estar un paso adelante en cuanto a moda, pero a la vez, quiere encontrar un espíritu muy femenino que acompañe a la que será dueña de la prenda. ´Esta ropa es para una mujer romántica, pero urbana que opta por una blusa con mangas y volados, un lazo en la cintura, y un pantalón ejecutivo´.