El agro boliviano sufre el rigor del cambio climático Las lluvias, granizos y sequías, producto del fenómeno de El Niño, provocan pérdidas en el agro porque afectan o destruyen la cosecha. Afectan al altiplano, valle y oriente. Los productores están preocupados porque peligra su inversión e ingresos.
Es común escuchar en la calle “el clima ha cambiado ya no es como antes”. Y evidentemente ha cambiado. Pero ese cambio no sólo lo sienten las personas, sino principalmente el sector agropecuario, cuya producción ya no es la misma de antes, debido a este cambio climático.
La ciencia explica este cambio de clima con el fenómeno de El Niño, que entre fines del 2006 y comienzos del 2007, está catalogado en el país como moderado, por las condiciones de calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico, según un informe difundido en la página web del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi).
Ese cambio de clima generó una disminución en la producción agrícola en el altiplano, valle y el oriente, a raíz de las lluvias, granizadas, sequías y heladas. Así, entre los productos afectados están los tubérculos, cítricos, soya, sésamo, bananos y forrajes como cebada y alfalfa, además de la hoja de coca y el café.
Esta dureza de los cambios climáticos repercute de manera directa en la agricultura y, por ende, en la economía de los pequeños y grandes productores agrícolas.
Por ejemplo, las granizadas caídas en zonas subtropicales, ocasionaron daños en las plantaciones de la hoja milenaria, que quedó destrozada y sin posibilidad de comercializarla. Además, por el repentino y fuerte sol, “cuando la hoja no seca verde, el \'taque\' de 50 libras se vende en Bs 400, lo que normalmente cuesta Bs 600”, indicó el secretario permanente de Adepcoca, Juan Zárate, al referirse a los daños.
Otro rubro afectado es el cafetalero. En este sector, la producción en 1990 llegaba a 130 mil bolsas al año y ahora sólo alcanza a 50 mil bolsas. La mayor pérdida se produjo en 2002, cuando las intensas lluvias barrieron con el 80 por ciento de la producción de café en Caranavi, recordó el director de la Asociación de Productores de Café (Aproca), Justo Roque.
Esto se debe además a las heladas que hacen que la semilla de exportación se transforme en algo similar al abono de oveja y resulte inservible para su venta.
Mientras tanto, en el oriente del país, los agropecuarios temen un impacto severo por la proliferación de plagas y malezas por las intensas lluvias, advierte el gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Edilberto Osinaga. Más allá de las pérdidas de los productos estrella como la soya, además del sésamo, arroz y maíz, está el riesgo de que como consecuencia de los fenómenos naturales que causan daño en los sembradíos, se pierda el capital operativo “que se destina a la compra de semilla, los insumos para la producción, la mano de obra y para controlar las plagas”, indicó Osinaga, quien aclaró que el dinero para la inversión es en su mayoría producto de un préstamo.
Al otro lado, en el departamento de La Paz, las pérdidas oscilan entre un 50 por ciento de forraje en la provincia Gualberto Villarroel. También se vio afectado un 25 por ciento del maíz y los duraznos, por citar algunos ejemplos, en las provincias de Inquisivi, Loayza y Camacho.
En el departamento de Cochabamba, el responsable de Prevención y Mitigación de Desastres Naturales de la Prefectura, Marco Antonio Torrico, indica que en esa región “El Niño viene acompañado de excesiva lluvia, un incremento en la temperatura y sequía”. En el trópico cochabambino, por ejemplo, se podría declarar la “emergencia” debido a que las inundaciones afectaron, entre otros productos, al arroz, yuca y maíz chiriguano, éste último destinado al autoconsumo, indicó.
Para disminuir o revertir esta situación, el Programa Nacional de Cambios Climáticos (PNCC), trabajó en el último año en la creación de un mecanismo nacional de cambios climáticos para incorporar políticas departamentales y municipales con acciones que permitan enfrentar al cambio del clima en todos los sectores. Esto se logrará a través de proyectos de adaptación al cambio climático y el apoyo a comunidades con infraestructura para riego, fuentes de almacenamiento de agua y cambios en fechas de siembra, explica el coordinador del PNCC, Óscar Paz.
Con respecto a los impactos del clima, un reporte de la agencia ANF de la pasada semana, señala que “el Viceministerio de Defensa reportó que las lluvias continúan y el fenómeno de El Niño se acentúa afectando a cinco departamentos además de El Alto por exceso de precipitaciones pluviales”.
En el Senamhi se indica que, de acuerdo con el seguimiento que realiza esa institución junto a organismos especializados, “El Niño en nuestro país podría tener posibles impactos que se prevén variados de acuerdo a la fisiografía y pisos ecológicos que presenta nuestro territorio, sin embargo de acuerdo a estudios y experiencias, se espera que las precipitaciones se incrementen en los departamentos de Pando, Beni, Santa Cruz y norte del departamento de La Paz, y que haya déficit de precipitación en la región del Altiplano y el Chaco”.
El jefe de Climatología de esa repartición, Gualberto Carrasco, indicó que en dos regiones las precipitaciones pluviales superaron a su valor normal.
Así, las tierras bajas superaron su valor normal en un 63 por ciento hasta el 28 de diciembre. “En Yacuiba registró un exceso de precipitación de 124 por ciento respecto a su valor normal, seguido de Villamontes que alcanzó a un 69 por ciento de exceso respecto a su valor normal”, señaló Carrasco. Mientras tanto, en los llanos orientales el 37 por ciento. “En esta región en gran parte se presenta exceso que oscila entre 8 por ciento y 111 por ciento”, agregó.
Los cambios bruscos del clima y las persistentes lluvias o sequías dejan sus secuelas en el agro
Cítricos
Caminos • Tanto en el trópico de Cochabamba, como en el área de los valles altos y bajos, los efectos de los cambios climáticos ocasionaron perjuicios en la producción agrícola de alimentos como los plátanos, el arroz, papas, papa lisa, maíz, cebollas, hortalizas y flores.
El responsable de la unidad de Prevención y Mitigación de Desastres Naturales de la Prefectura de Cochabamba, Marco Antonio Torrico, explicó que a esto se sumó en los últimos días la caída del puente San Luis del río Méndez del trópico cochabambino, lo que impidió la exportación de bananos.
En esa misma área otros productos que fueron disminuidos por los efectos climáticos son el palmito y también los cítricos.
La socavación de los terrenos por las lluvias y la crecida de ríos, es otro problema que resta desarrollo en el campo de la producción de las frutas características de esta zona del país.
Café
Heladas • Las fuertes heladas que que se registran durante julio y junio podrían ser devastadoras para el sector cafetalero.
El director de la Asociación de Productores de Café (Aproca), Justo Roque, informó que esto se agudiza cuando existen plantaciones que se encuentran entre los 1.500 y 1.600 metros sobre el nivel del mar. “Cuando la semilla del café es víctima de la helada, se transforma como un abono de animal”, dijo Roque. En ese caso, agrega, el producto ya no puede ser vendido.
Pero no sólo el frío afecta esta semilla de exportación, sino que también la granizada o la persistente lluvia hace que sus semillas se rajen y revienten y que con el viento sean esparcidas. En la época de cosecha ya no hay forma de recuperarlas. Otro factor que perjudica al desarrollo del sector productivo del café en Caranavi, es la falta de tecnología tanto para los abonos como para el proceso de producción.
Soya
Perjuicios • La proliferación de la maleza y las plagas por las lluvias, en algunas zonas, y la imposibilidad del desarrollo del maíz por la sequía, son algunos de los efectos del fenómeno de El Niño en Santa Cruz, según informó el gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Edilberto Osinaga.
Entre los productos agrícolas más perjudicados por los cambios climáticos se encuentran la soya, el sésamo y el maíz.
“Las pérdidas para los productores pueden ser cuantiosas si la sequía, por ejemplo, es prolongada“, señaló el agropecuario.
No menos perjudicada es la producción de algodón en ese departamento, donde las lluvias persistentes impiden el control de plagas y causan inundaciones.
El 2005, la producción de arroz en Santa Cruz y en Beni fue duramente golpeada por las lluvias que impidieron ingresar al campo para recoger la cosecha, agregó.
Tubérculos
Pérdidas • La papa, el forraje de alfalfa y cebada, el maíz, la yuca y las frutas como el durazno y los cítricos, son los productos agrícolas que sufren pérdidas como consecuencia de la lluvia o la helada en las áreas del altiplano, cabeza de valle y trópico del departamento de La Paz. El técnico del Servicio Departamental Agropecuario de la Prefectura de La Paz, Efraín Mamani, indicó que por el desborde de un río en la provincia Villarroel, se perdió casi el 50 por ciento de la producción entre enero y marzo de este año.
En el altiplano, en cambio, el año pasado la fuerte helada ocasionó una pérdida del 100 por ciento de la producción de papa dulce en la provincia Omasuyos en el mes de octubre.
Esa misma temporada, pero en la región del lago Titicaca, la crecida del lago por las lluvias generó daños en los cultivos de haba que se acostumbra a sembrar por esa zona lacustre, indicó el funcionario de la Prefectura de La Paz.
Coca
Granizo • Debido a las granizadas en el sector de Inquisivi, la anterior semana, las plantaciones de coca fueron dañadas al quedar agujereadas y sin utilidad comercial, informó el dirigente de la Asociación de Productores de Coca (Adepcoca), Juan Zárate.
Por este motivo, la coca dañada queda inservible. Por otra parte, en el proceso del secado de las hojas, el excesivo calentamiento del sol provoca que el producto se queme y que, por tanto, su valor en el mercado se reduzca.
Otro de los perjuicios para los cocaleros, principalmente para los productores del sector de los Yungas de La Paz, es que las fuertes precipitaciones pluviales en esa región del país son causa de muchos derrumbes en el camino. Esta situación ocasiona que el producto no llegue hasta el mercado de Villa Fátima, en la sede de gobierno, para ser comercializado y se eche a perder en el camino.