Del Granado marca distancia con el Gobierno Juan del Granado, jefe del MSM, se mostró crítico con la actual gestión de gobierno. Pide cambios en el gabinete. Dice que la línea dura del MAS se impuso.
El principal aliado político del Movimiento al Socialismo (MAS), el Movimiento Sin Miedo (MSM), hizo una evaluación a la gestión de gobierno. Según el líder del MSM y alcalde de la ciudad de La Paz, Juan del Granado, en estos 12 meses hubo luces y sombras en el manejo de la cosa pública.
Para el Alcalde paceño, la actual administración tuvo cinco grandes logros el 2006, los cuales, sin embargo, fueron empañados por el “desorden e improvisación en la gestión pública, por los errores ideológico-estratégicos y por las torpezas políticas”.
Ahora que se cierra una gestión y comienza otra, ¿cómo evalúa el trabajo del Gobierno? Yo creo que se pueden identificar con mucha claridad cinco logros importantes. También se pueden identificar tres grandes deficiencias o tres grandes líneas de dificultades, de errores. A partir de ello, aparecen hacia adelante cuatro sugerencias o líneas de acción.
Cuando habla de logros, ¿a qué se refiere? Creo que es muy importante lo que ha significado el nuevo liderazgo gubernamental y presidencial. Estamos frente a un liderazgo que ha traslucido un perfil ético de austeridad y trabajo muy importante. Ése es un primer logro.
El segundo logro lo calificaría como el inicio de la transformación y del cambio a partir del Plan Nacional de Desarrollo y de la recuperación de los recursos naturales. Estoy hablando de hidrocarburos, de contratos, de las modificaciones a la Ley INRA.
En tercer lugar, sin duda, la elección y la instalación de la Asamblea Constituyente. Éste es el principal escenario de los cambios estructurales. En cuarto lugar, yo me animaría a hablar del inicio de los grandes programas sociales. Estoy hablando de alfabetización, estoy hablando de salud, del plan milagro, y sin duda del bono Juancito Pinto. En quinto lugar está el protagonismo de los pueblos originarios, campesinos y movimientos sociales.
Así como hay luces, también hay sombras. ¿Cuáles son las principales críticas a la gestión del presidente Evo Morales? En primer lugar, hemos visto estos 12 meses un evidente desorden y una evidente improvisación en la gestión pública. En segundo lugar, hemos estado frente a torpezas políticas. No hubo una clara diferenciación en el trato de los adversarios, de los opositores.
¿A qué se debe esto? Creo que, en muchos casos, de manera extraña se ha hecho aritmética en vez de política. Este temor a los dos tercios, este apelativo permanente a la mayoría absoluta, esta actitud de confrontación antes de una actitud de convencimiento... O sea, esta consolidación de la base social dura del MAS. Y se lo digo desde un punto de vista de aliado del MAS, se lo digo desde el punto de vista de un partidario de este proceso de cambio. Porque han habido torpezas políticas, ha habido una apelación a la aritmética antes que a la política. Una actitud más bien en muchos casos de imposición antes que de consenso.
No habló de dos deficiencias. ¿Cuál es la tercera? Así como he visto torpezas políticas, también he visto algunos errores ideológico-estratégicos. El principal tiene que ver con la autonomía. Creo que el Gobierno, el propio Presidente y el MAS han abandonado la bandera de la autonomía de manera equivocada en manos conservadoras, en manos regionales, siendo la autonomía un elemento fundamental del cambio del nuevo Estado. Y esto tiene que ver con el Referéndum. Fue un grave error llamar a votar por el NO. Creo que fue un grave error dejar que las autonomías se conviertan en una reivindicación de sectores conservadores. El segundo error de carácter ideológico-estratégico tiene que ver con la subestimación que se hace de la Asamblea Constituyente.
¿En qué sentido? En el sentido de que la Asamblea es el escenario del cambio fundamental. La instalación de la Asamblea es un logro, es un punto a favor. Pero una vez instalada, siento que se la subestima y que por ello se la está dejando de lado como un escenario fundamental del cambio. Esto es grave porque, en mi criterio, abandonar la autonomía como una bandera popular y de cambio, por un lado, y por otro subestimar a la Asamblea Constituyente —empantanarla durante cuatro meses, teniendo la mayoría, con una peligrosa incapacidad de concertación con la minoría— ha permitido el inicio peligroso de la reconstitución de un bloque conservador-regional, que puede ser al mismo tiempo el inicio de un proyecto político contrahegemónico en manos de corporaciones cívico-empresariales y prefecturales.
¿Qué se debería hacer para mejorar la gestión pública? Como dirigente del MSM, tengo cuatro sugerencias a nuestro principal aliado, el MAS.
La primera sugerencia es de un reajuste y de un reordenamiento administrativo gubernamental. Está claro que tiene que hacerse un reajuste del gabinete y tiene que establecerse con claridad un plan de gestión pública para este año. En segundo lugar, el 2007 debería ser el año de la reactivación económica y productiva. En tercer lugar, esto es esencial, un reajuste político-ideológico. Lo que se necesita es una precisión, una consolidación de la estrategia de transformación. Es decir, qué tipo de país queremos, qué tipo de arquitectura estatal necesitamos y qué tipo de modelo económico requerimos.
También me parece esencial un reajuste político-ideológico destinado a recuperar a las clases medias. Yo creo que el Gobierno, por las fallas que he anotado, ha perdido el respaldo, el apoyo y la adhesión de las clases medias, y hay que recuperarlas. Asimismo, hay que restablecer la presencia política del proyecto de cambio en Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando. De igual manera, se debe revalorizar la Constituyente.
Los próximos días, el Gobierno del MAS, nosotros, sus aliados, tenemos que flexibilizar posiciones, tenemos que aprobar el Reglamento de Debates, debemos aprobar una fórmula mixta que satisfaga a la oposición y que nos permita entrar al tema de fondo, que es la elaboración de la nueva Constitución. La cuarta sugerencia es el relanzamiento internacional. Me estoy refiriendo a un liderazgo continental, que Bolivia y el presidente Evo Morales tienen que reasumir. Y, por otro lado, a un mejor manejo de la política internacional con motivo de dos escenarios que son fundamentales. Uno es nuestra relación con Estados Unidos y otro es nuestra relación con Chile.
En la relación con EEUU, el Gobierno maneja un doble discurso. ¿Qué hacer en este caso? Yo creo que es parte de estas incoherencias e inconsistencias que señalaba. Por eso, una de las sugerencias es que debe haber un reposicionamiento internacional que no puede sino tomar en cuenta que EEUU es la primera potencia del mundo y que tenemos que convivir con ellos, con nuestras diferencias. Pero de ninguna manera entrando a un escenario de confrontación, aunque manteniendo un perfil de respeto.
Y en la relación con Cuba y con Venezuela… Yo la veo muy positiva. Pero lo de Bolivia no tiene por qué ser parte de otro o de otros, sino donde claramente la revolución boliviana debe marcar un liderazgo latinoamericano particular.
“Debe haber un reposicionamiento internacional que no puede sino tomar en cuenta que EEUU es la primera potencia del mundo”.