... la ciudadanía boliviana espera contar con un gobierno que sea capaz de unificar al conjunto poblacional, convocar a consensos... En el marco de las propuestas vertidas por las organizaciones sociales que participaron en Cochabamba de la reunión nacional, estableciendo las directrices oficialistas a seguir y evaluando el primer año de gestión gubernamental, parlamentaria y asambleísta, no se puede dejar de observar la ligereza y frivolidad con la cual algunos —no todos— los sectores de la dirigencia partidaria, sindical y gremial se refieren al oriente boliviano, a decir: “En el oriente donde manda el autoritarismo de hacendados y extranjeros, registrándose incluso en algunas regiones un régimen de terror en contra de cualquier indígena, campesino o trabajador comprometido con la patria”. (Diario El Deber. domingo 7 de enero de 2007, página A 6).
Parece que se trata de una nueva especie de la realidad virtual. En todo caso, esta forma inédita de integrar y profundizar la democracia en Bolivia, puede lesionar seriamente la institucionalidad democrática. Una cosa es proponer un programa y ponerlo a consideración de todos los diversos sectores del país, y otra, muy distinta, es dejar que la inercia de intereses —muchas veces irreconciliables— nos pongan en las puertas del desgobierno institucionalizado. Sólo la ignorancia supina y el oportunismo político pueden elogiar semejante disparate demagógico.
Sin hacer alarde de una perspicacia sociopolítica y psicoanalítica muy aventajada, se puede advertir en esa irresponsable liviandad boliviana, un subconsciente —cuando no consciente— fascistoide que no le hace ningún favor al sistema político democrático y que evidencia que el no tener la menor idea de cómo gobernar el país de forma concertadora e integradora y convocar a los nueve millones de bolivianos/as para que lo hagamos juntos, es hacer de la incuria una voluntad de consenso y aún más, supone una cualidad que nos hace pasar de la política a la alquimia.
A una semana de haberse iniciado el año 2007, y dado que no comparto el criterio de quienes piensan que la democracia es celestina de cualquier antojo y si rescato la actitud del gobierno de convocar a los ciertos sectores sociales para evaluar su gestión; me parece que el precio del descrédito del sistema político y sus actores es tan oneroso que nos está haciendo debutar por praxis políticas tan sui géneris, tan criollas que están consiguiendo “iluminar” a quienes son militantes y simpatizantes del partido político oficialista llegando a encandilarlos y hasta enceguecerlos.
En fin, nuestra democracia es una realidad que está más allá de los afectos o desafectos que pueda suscitar. Por lo demás, la ciudadanía boliviana espera contar con un gobierno que sea capaz de unificar al conjunto poblacional, convocar amplios consensos y que vea en la diversidad de ideas, riquezas y no amenazas.
*Mariella Pereyra es cientista política.
“A cada cual según su defecto”
“Antes era a cada cual según sus méritos, luego a cada cual según sus necesidades, más adelante a cada cual según sus deseos, hoy, a cada cual según sus defectos” (Baudrillard)
Dictadura callejera
Como había anunciado la oposición, la reunión de evaluación del oficialismo, realizada en Cochabamba, sólo sirvió para concluir con un auto bombo en favor del Presidente, y se la organizó con la única intención de que S.E.
El Estado y los contratos petroleros
... el Ministerio de Hidrocarburos, YPFB y la Superintendencia deben dedicarse a hacer un estricto control de los contratos...
La ira y la oratoria en la política
Si comemos pan blando, carne bien cocida, y bebemos vino, no entonemos el himno de la caridad, de la solidaridad y de la inclusión, porque mentimos.