Cocaleros del Chapare y grupos de cívicos convirtieron a la ciudad del valle en un campo de batalla. Armados de palos, flechas, petardos y hasta armas de fuego, se causaron más de 100 heridos, dos de ellos graves.
Murieron Nicómedes Gutiérrez (42) y Cristian Urresti (16).
El Ejecutivo y Reyes Villa se acusan y eluden responsabilidad.