Una niña vuelve a disponer de pies y de manos Tiene 16 años. A sus 2 años perdió sus miembros en un accidente en la vía férrea de Villazón. Gracias al Rotary de Tupiza, a TACA y a una fundación ecuatoriana, obtuvo una silla de ruedas eléctrica y prótesis modernas.
AUTOSUFICIENTE • Gabriela ya puede alimentarse sola con el brazo biomecánico izquierdo que le pusieron en Ecuador.
En 1993, Gabriela, que en ese entonces tenía tan sólo dos años, sufrió un accidente ferroviario que marcó toda su vida. Un tren le quitó las dos piernas y los dos brazos, en su natal Villazón.
Todo empezó una mañana, cuando la niña aún caminaba torpemente y cuando aún no conocía el peligro. Gabriela salió a jugar al campo, según contaron Juan Gonzales Aramayo, un rentista ferroviario, y Emiliana Gonzales Velázquez, papás de la joven. Luego, sin darse cuenta, llegó a estar parada entre los dos rieles del tren. De pronto, apareció un tren que no pudo detenerse y llegó a quitarle de la manera más absurda sus dos piernitas. Pero después, la pesada estructura de fierro retrocedió, con tan mala suerte, y le llegó a arrebatar los inofensivos bracitos.
Cuando los padres de Gaby, como llaman a la joven, la vieron tendida sobre las rieles ensangrentada, el terror les invadió y la niña fue trasladada a un hospital de Villazón. Evidentemente ya no se podía hacer nada, sin embargo el esfuerzo de sus padres hizo que algunos médicos de La Paz, así como del Perú, traten a su hija que quedó sólo con muñones. Sin embargo, los esfuerzos no lograron cambiar la realidad y la niña creció sobre una silla de ruedas que necesariamente debía ser empujada por otra persona. En el transcurso de su crecimiento, sus padres se encargaron de ayudarle con el aseo y la alimentación y de darle una precaria educación, además de cuidarla como el tesoro que es para ellos.
Gabriela vive 14 años en silla de ruedas. Para ella la alegría y el espíritu de superación pudieron más que su impedimento físico.
El año 2002, la familia Gonzales Gonzales volvió a vivir una tragedia. Don Juan sufrió una fractura de la columna cervical. A raíz del accidente conoció a Percy Torrejón, cirujano plástico y presidente del Rotary Club de Tupiza, quien, a su vez, llegó a conocer a Gabriela y, con otra ayuda, cambió la vida de la familia.
“Cuando mi paciente vino a consulta y estaba sobre una silla de ruedas, yo me alegré por la silla, pero él me comentó que le pertenecía a su hija, Gabriela” cuenta el doctor Torrejón.
Después de que la situación de esta familia fue de conocimiento de todo el directorio, el Rotary Club Tupiza comenzó a organizar campañas para ayudar con la rehabilitación de Gabriela. Empezaron con la recopilación de sus documentos de identidad, además de darle una profesora particular para que perfeccione la enseñanza recibida. También aprendió computación gracias a una beca del Instituto de Computación Santa Cecilia de Tupiza.
A través del Rotary y otros clubes similares también realizaron campañas para colaborar a Gabriela. Entre ellos están el Rotary Club Chuquiago Marka que le facilitó una silla de ruedas y el Rotary Club Miraflores que le entregó un catre ortopédico.
En abril de 2006, se continuó con el trabajo y el Club Rotario Quito Colonial, de Ecuador, contactó a la familia con la Fundación Hermano Miguel, de ese país. Esa institución, a través de un voluntario que prefiere el anonimato, consiguió una prótesis para Gaby, pero necesitaba la presencia física de ella en Ecuador, en noviembre del 2006.
La aerolínea TACA se brindó para otorgarle los pasajes en forma gratuita y la seguridad que necesitaba para el viaje aéreo.
En Ecuador, fue atendida por un médico estadounidense, quien adoptó una prótesis biomecánica para el brazo izquierdo, único en Bolivia y tal vez en Sudamérica, que da movilidad a tres dedos, flexión, extensión y rotación que todavía maneja con cierta dificultad. La fundación ecuatoriana también le consiguió prótesis para los miembros inferiores, con los cuales ambula fácilmente, y una silla de ruedas eléctrica, con la que ya no necesita que otra persona la empuje.
Regresó a Bolivia el 9 de diciembre de 2006. “Me gusta pintar, sobre todo eso, no sé si pinto bonito o feo pero me gusta” cuenta Gabriela por teléfono a este diario. Además de pintar, ella incluso puede bordar con una agilidad asombrosa, afirma el doctor Torrejón.
Gaby aún necesita de ayuda. En febrero debe volver a Ecuador para su rehabilitación. Se puede depositar dinero en la cuenta 705-2-2-01517-1 de Prodem.
Gaby ya camina y pinta, pero aún necesita ayuda
La vida de Gabriela Gonzales cambió por completo. Ahora, gracias a las prótesis y a la silla de ruedas eléctrica que le otorgaron en Ecuador, puede caminar y movilizarse por sí sola. Pero la intención no es que se quede sólo con el brazo biomecánico izquierdo, sino también que cuente con el derecho.
En ese sentido, pese a contar con los equipos, Gaby aún requiere de un proceso de rehabilitación. Para cumplir este objetivo necesita viajar nuevamente a Ecuador, durante el mes de febrero, acompañada de su madre. El dinero que necesita será empleado en los gastos o emergencias que se les presenten en ese país.
La fundación Hermano Miguel, del Ecuador, ayudará con el hospedaje, sin embargo es necesario que viajen con efectivo para cubrir cualquier eventualidad.
La mamá de Gabriela abrió una nueva cuenta en Prodem, donde la gente podrá aportar para que su rehabilitación sea óptima y exitosa.
La cuenta está a nombre de Emiliana y Gabriela Gonzales. Ellas esperan contar con la ayuda de personas que quieran sumarse al esfuerzo de rehabilitación.
Desde que la población de Tupiza conoció el problema que tenían Gabriela y su familia, los pobladores no dudaron para realizar campañas para recaudar fondos y así hacer realidad la recuperación de Gabriela.