El Gobierno juega hoy su influencia en los sectores sociales Hoy se realiza el tercer cabildo de los sectores masistas. Los cocaleros creen que Reyes Villa ya no es prefecto. El Gobierno pide que los grupos movilizados no atenten contra la democracia y que respeten la ley. Hay otra idea para el diálogo.
Palos en Cochabamba • Los sectores masistas que exigen la renuncia de Reyes Villa, ayer ocuparon nuevamente el centro de la ciudad. En sus marchas volvieron a mostrar sus palos.
La influencia del presidente Evo Morales sobre los sectores sociales será puesta a prueba hoy en Cochabamba, en un cabildo en el que cocaleros, campesinos y regantes definirán si radicalizan sus protestas hasta lograr la salida del prefecto Manfred Reyes Villa o acceden al pedido de respetar la legalidad.
El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Alfredo Rada, pidió a los sectores movilizados respetar las vías democráticas para demandar la renuncia de los prefectos. De lo contrario, “significa poner en duda también la estabilidad democrática del país”, señaló en el Palacio de Gobierno.
Por eso Rada recordó que Morales planteó un proyecto de ley para revocar el mandato de alcaldes, prefectos o el mismo Presidente, iniciativa que encontró respaldo en la oposición.
Ayer, los sectores masistas de Cochabamba estudiaban las opciones del conflicto, pues algunos de ellos consideran que Reyes Villa ya no es prefecto y que sólo falta los caminos legales para que deje el poder.
Omar Velásquez, secretario general de la Central Obrera Departamental de Cochabamba, dijo que el cabildo tiene dos opciones: una, retomar el bloqueo de caminos o; dos, apoyar la propuesta del Presidente.
Sin embargo, Velásquez aclaró que desconfían del tratamiento del proyecto de ley, por parte de la oposición en el Legislativo. “Es como un juego de ajedrez, desconfiamos del Congreso, aquí se juegan muchos intereses y los neoliberales tratarán de sacar una tajada”.
Se conoció también que se analizaron otros caminos para la salida legal de Reyes Villa: acusarlo de abandono de funciones, la inexistencia de un informe de gestión al Consejo Departamental y presuntos hechos de corrupción, que serían investigados por la Contraloría.
Julio Salazar, dirigente de los cocaleros del Chapare, dijo que su sector, como vanguardia del actual conflicto, considera que no hay nada que negociar con Reyes Villa, “porque legítimamente ya lo hemos sacado”, y “vamos a consensuar” con los otros grupos movilizados la estrategia para que el Prefecto retorne a Cochabamba sólo para renunciar.
“No tenemos nada que pedirle y por lo tanto nada que negociar, se tiene que ir”, dijo Salazar, el dirigente cocalero más importante, después del presidente Morales.
Desde Santa Cruz, el Prefecto de Cochabamba ofreció ser el primero en someterse al referéndum revocatorio de mandato, como una opción para solucionar el conflicto que el pasado jueves cobró dos vidas. La anterior semana, y como lo exigieron los sectores masistas, la autoridad retiró su propuesta de llevar adelante un referéndum departamental sobre las autonomías.
En La Paz, el viceministro Rada aseguró que Reyes Villa tiene todas las garantías para que retorne a Cochabamba y encare “un proceso de diálogo que ponga solución definitiva al conflicto social y regional”.
Sin embargo, el prefecto explicó que el diálogo no puede realizarse en la capital del valle por la seguridad de la ciudadanía cochabambina. “Si voy y continúa la presión para la renuncia pueden registrarse nuevos enfrentamientos. Para que haya diálogo el Gobierno debe instruir a sus organizaciones a que retornen a sus regiones”, señaló.
Mientras tanto, el secretario General de la Prefectura, Johnny Ferrel, ocupa el cargo de Prefecto interino y aseguró que no hay abandono de funciones, como arguyen algunos dirigentes.
Como parte de una comisión que busca el diálogo en este conflicto, el Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, propuso que la negociación se realice en un recinto militar de Cochabamba, donde las garantías para las partes sean reales.
En Cochabamba, el viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, respaldó la opción de que el diálogo sea en una unidad militar, sin embargo, la misma aún no ha sido ratificada.