Rafael Correa asume y ofrece una revolución El hombre que deberá gobernar Ecuador hasta el 2011 dice que su gabinete es de “mentes lúcidas y corazones ardientes”. Propone cambios profundos para su país.
El izquierdista Rafael Correa asumió ayer la presidencia de Ecuador e inició su "revolución radical" que incluye una consulta popular sobre una Asamblea Constituyente, renegociar la deuda externa y un modelo económico socialista, siguiendo el ejemplo de Bolivia y Venezuela.
Correa, un economista de 43 años, asumió para el período 2007-2011 y delineó un gobierno que según él revolucionará al quinto productor sudamericano de petróleo y primer exportador mundial de banano, tras una década de inestabilidad política.
"La revolución ciudadana recién se ha iniciado y nadie la podrá parar", exclamó ante el Congreso y un centenar de delegaciones extranjeras, incluidos nueve presidentes de Latinoamérica, además de los mandatarios de Irán y Saharahui.
En su primer acto de gobierno el Jefe de Estado, acompañado de sus homólogos de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, firmó el decreto por el cual convocó para el 18 de marzo la consulta sobre una Constituyente de "plenos poderes", prometiendo derrotar a la "partidocracia" y lograr mayoría.
La convocatoria será remitida al Congreso "para su conocimiento", pero no para que la autorice, lo que fue considerado ilegal por la oposición, que asegura que la consulta debe ser avalada por el Legislativo.
"Dijimos que iba a ser el segundo decreto y aquí está. Jamás hemos estado jugando, y ¡cuidado!, no hagan caso a los agoreros del desastre, no hemos cedido un milímetro, estamos ordenando al Tribunal Supremo Electoral (TSE) la consulta y enviando al conocimiento del Congreso para evitar más confrontaciones", señaló el presidente Correa.
Asimismo, posesionó a su gabinete integrado por siete mujeres, entre ellas la primera Ministra de Defensa de la historia ecuatoriana, y dispuso, también por decreto, una reducción del 50 por ciento de su salario y el de los altos funcionarios.
Luciendo una camisa de cuello alto sin corbata, el Presidente anticipó los ejes que articularán su gobierno y que involucran la renegociación de la deuda externa y un modelo económico socialista, al tenor de los cambios que impulsan Chávez y Morales.
"Iremos a una renegociación soberana y firme de la deuda externa ecuatoriana y, sobre todo, de las inadmisibles condiciones que nos impusieron en el canje del año 2000", afirmó.
La deuda externa pública de Ecuador alcanzó en noviembre los 10.328,3 millones de dólares, equivalentes a 25,3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), según el Banco Central.
Correa sostuvo que el canje del año 2000, cuando Ecuador debió reestructurar su pasivo tras dolarizar la economía, fue un acto de "corrupción" porque "explícitamente buscó mejorar el precio de los bonos en beneficio de los acreedores, mientras que el país estaba destruido".
Sin embargo, anotó que el problema de la deuda sólo se superará cuando se reforme la arquitectura financiera internacional, para lo cual propuso a los países de la región crear un "tribunal de arbitraje".
Al posesionar a su gabinete, Correa aseguró que ha logrado reunir a un grupo de "mentes lúcidas y corazones ardientes para recuperar la patria".
Tras tomar juramento a sus ministros, el Presidente dijo que en este día ha empezado una nueva historia para su país, en el que no sólo habrá "cambios cosméticos", sino que se emprenderá "un cambio radical".
Además, reprochó a algunos asistentes que protestaron cuando posesionó a los tres ministros ratificados en sus cargos y que desempeñaban funciones en el Gobierno de su antecesor, Alfredo Palacio. Correa dijo a sus partidarios que deben tener cuidado con "infiltrados", pero remarcó que, pese a los obstáculos, mantendrá su proyecto de "revolución ciudadana". Quito, AFP-EFE