El dirigente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, Julio Salazar, aseguró que los enfrentamientos del 11 de enero están afianzando la formación de dos grupos con tendencias caracterizadas por el racismo y otros afanes políticos.
El dirigente cocalero, vinculado al MAS y operador de las movilizaciones que pedían la renuncia del prefecto, Manfred Reyes Villa, afirmó que estas “estructuras criollas han nacido para ejercer violencia sobre sectores mayoritarios de la población”.
Salazar estuvo permanentemente en las reuniones que convocaba la Central Obrera Departamental (COD) en el afán de generar estrategias que permitan lograr la renuncia de Reyes Villa, quien por su parte acusaba a los cocaleros de encabezar estas movilizaciones.
Los enfrentamientos del 11 de enero en Cochabamba fueron entre, principalmente, los cocaleros y grupos movilizados desde la zona norte y denominados jóvenes por la democracia. Los cocaleros, base social de la actual administración de gobierno, tomaron la plaza 14 de Septiembre por varios días. Esta vigilia pretendía presionar para que el Prefecto renuncie a su cargo porque supuestamente estaba en contra de la decisión popular de rechazo a las autonomías.
Salazar anunció que “no estaban contra el pueblo” y por ello decidieron desmovilizarse luego de un cabildo en el que los dirigentes perdieron el control de sus bases y dieron paso a la elección de un prefecto popular.
El dirigente volvió a atacar a Reyes Villa y lo responsabilizó de los hechos ocurridos el 11 de enero en Cochabamba. En esa oportunidad los enfrentamientos provocaron la muerte, por impacto de bala del cocalero Juan Tica y del joven Christian Urresti, quien murió como consecuencia de una golpiza.
Salazar insiste en que existe en curso la formación de grupos con características racistas.