La suerte de YPFB La nueva YPFB debe ocuparse de la prospección, exploración, transporte por tubería, refinación y expendio (...). Con semejante carga de responsabilidades, incluso un experto que hubiera estado en el área 30 años tendría dificultades.
La refundación de YPFB, anunciada con insistencia por el actual Gobierno desde mayo del año pasado, sigue tropezando con problemas, a juzgar por las dificultades que tiene el presidente Evo Morales para elegir a la persona que debiera dirigir la empresa.
Tres personas pasaron, en el lapso de estos ocho meses, por el cargo de presidente de YPFB. La serie comenzó con un geólogo de aguas, Jorge Alvarado, que debió renunciar cuando se conocieron denuncias sobre irregularidades en un contrato de exportación de hidrocarburos. Le siguió Juan Carlos Ortiz, un administrador de empresas especializado en el área petrolera, que acaba de renunciar debido a "diferencias de visión". Y ahora es el turno de Manuel Morales Olivera, sin profesión conocida, aunque dedicado a la administración de una imprenta. Es lo más lejos que ha llegado el Ejecutivo en la búsqueda de un profesional apto para el cargo.
La refundación de YPFB necesita, sin embargo, que quien dirija la empresa sea capaz de vérselas con un desafío muy grande. Es tan amplio el espectro de tareas que debe cumplir la empresa, que su conducción debería estar en manos muy expertas, con dominio del tema de la industria petrolera.
Asimismo, la nueva YPFB debe ocuparse de prospección, exploración, explotación, transporte por tubería, refinación, transporte hasta puestos de expendio, sin contar los trabajos de fiscalización y control de las actividades de las petroleras privadas.
Con semejante carga de responsabilidades, incluso un experto que hubiera estado en el área 30 años tendría dificultades. Porque, además, tendría que ocuparse de elegir con todo cuidado a los funcionarios de la empresa, con procesos de selección que necesitan ser muy exigentes.
Porque, en efecto, la empresa tendría que encarar su refundación con medidas que la pongan fuera del alcance de las tentaciones de los gobiernos por manejarla con criterios no profesionales y alejados de la eficiencia. Las mejores empresas petroleras estatales del mundo son aquellas que han sido dotadas de seguros contra la ineficiencia. Los gobiernos han aprendido allí, que el mayor aporte de una empresa estatal no es la posibilidad de dar empleo a algunos cientos de personas, sino generar utilidades para financiar obras sociales. En algunos países, el aprendizaje fue muy duro, pues para llegar a los criterios de eficiencia tuvieron que pasar por periodos en que dominó la improvisación, la ineficiencia, el nepotismo y la corrupción.
En Bolivia también se dio ese panorama. Presidentes de la República que designaron como presidentes de YPFB a sus hermanos o sus cuñados, aunque se cuidaron de que esas personas fueran del ramo petrolero.
El actual Gobierno está formado por políticos que criticaron el manejo equivocado de los anteriores. Se podía haber esperado que hiciera todo lo posible por no cometer los errores que identificaron en las administraciones anteriores.
El riesgo es que el nuevo presidente de YPFB aplique criterios políticos en la designación de los funcionarios de la empresa y en la selección de sistemas de administración.
Sería la causa de un nuevo desastre para YPFB. El Ejecutivo no se puede equivocar en el caso de YPFB. El país espera mucho de la empresa que se convirtió en un símbolo de la recuperación del patrimonio nacional.