Obtener pasaporte es un calvario que dura más de un mes En la oficina de Migración cada día hay largas filas de personas que desean obtener un pasaporte. Los funcionarios reparten fichas para que la gente sea atendida después de un mes. Hay denuncias de favoritismos, desorden y burocracia.
Obtener un pasaporte en la oficina del Servicio Nacional de Migración es un calvario. Quienes desean salir del país de vacación, por salud o en busca de trabajo, deben iniciar el trámite para obtener este documento con más de un mes de anticipación, debiendo madrugar en largas filas, tropezar con la burocracia e incluso maltrato en las oficinas.
En una visita que realizó La Razón a esas oficinas el jueves 1, comprobó que el vía crucis para los interesados empieza cuando llegan en la madrugada, cerca de las 2.00, expuestos al frío y a veces a la lluvia, para obtener una ficha que les habilitará a iniciar su trámite, más o menos, un mes después.
Los perjuicios también son muchos porque hay personas que deben postergar sus viajes e, incluso, llegar de otros países, como Italia, para renovar el documento porque en las embajadas bolivianas en el exterior tampoco hay este documento.
“Hay una negligencia tremenda y una falta de consideración, estamos en la lluvia desde las 2.00 de la mañana. Ya son las 10.00 y no nos atienden porque no hay sistema”, comenta una madre de familia que desea renovar su pasaporte y el de su hija. A ella le dieron ficha para iniciar su trámite el 12 de marzo.
El stock de pasaportes en el país se terminó en octubre de 2006, especialmente por la demanda de gente que se fue a España.
En las oficinas la situación es igual. A quienes obtuvieron su ficha semanas antes, les toca hacer por lo menos tres filas, una para ingresar, otra para comprar valores, y una última para verificar documentación y sacar las impresiones dactilares y fotos.
A esto se suma el maltrato de los funcionarios. Por ejemplo, una joven que llegó de Cochabamba el 15 de enero para obtener su pasaporte cuenta: “Estábamos en la fila y cuando una señora se acercó para que la atiendan, un policía le dijo que si quería salir del país debía dormir en la calle”.
Su compañera de fila corroboró la información y afirmó que “lo que más molesta de esa repartición es la falta de información y los favoritismos que se ven, pues hay gente que se acerca a la puerta y luego aparece adentro incluso antes en la fila”.
Al concluir el trámite la gente se encuentra más optimista. Graciela Céspedes sugiere, sin embargo, que con el dinero recaudado de 8 ó 10 pasaportes, se podría facilitar el trabajo en el sistema biométrico que, además de recibir las fichas que ya fueron repartidas, se encarga de tomar fotografías, huellas y dar fichas a los que recién serán programados, lo que genera retraso.
Otra madre de familia acudió en diciembre para obtener su pasaporte y el de su hija que cumplía 15 años. La citaron para el 1 de febrero y tuvo que suspender su viaje de fin de año. “Ahora el viaje se complica más porque mi hija empieza clases”, comenta. También denunció, al igual que otros, que vio que hay gente que no hace fila y que saca su documento en menos de 15 días.
El viceministro del Tesoro y Crédito Público, Óscar Navarro, indicó que el 18 de diciembre llegaron al país 90.000 pasaportes, de los cuales 45 mil fueron entregados hasta el 10 de enero en los nueve departamentos. Hoy serán repartidos 300 mil pasaportes en todo el país y 15 mil se distribuirán para la venta en los consulados del exterior, dijo.