Los demócratas tienen problemas para lograr el despegue de una fuerte condena al presidente George W. Bush por su estrategia para Irak, y cumplir así con una de las principales expectativas del público que les dio el control del Congreso en noviembre.
Hasta ahora los demócratas han fallado en sus intentos de que se apruebe al menos una resolución simbólica en oposición al incremento de 21.500 soldados propuesto por Bush.
Los legisladores opositores negociaron durante semanas con los republicanos para que se vote una resolución de condena no vinculante en el Senado, pero su ínfima mayoría, 51-49, ha demostrado una gran debilidad.
Los demócratas precisaban 60 de los 100 votos posibles para que comience un debate oficial sobre la resolución, pero los republicanos de Bush utilizaron su minoría para bloquearlo.
Se esperaba que una docena de senadores republicanos votara en favor del debate en torno a una resolución redactada a medias por John Warner (republicano) y Carl Levin (demócrata).
Sin embargo, y pese al descontento que el plan causa entre varios republicanos, los seguidores de Bush lograron impedir la defección en masa. Los demócratas son más débiles en este caso, porque el senador Joe Lieberman respalda la guerra y votó contra el debate. Washington, AFP