Policías son las víctimas de los conflictos Fuentes de alto y bajo rango coincidieron en que la Policía está expuesta a los movimientos sociales. La política es que ahora se debe consultar para cualquier actuación. La Fiscalía investigará los hechos del miércoles.
El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, elogió ayer la actitud de la Policía Boliviana, cuyos miembros sufrieron un ataque de los cooperativistas mineros, como ya ocurrió en cuatro oportunidades, según muestra el cuadro publicado en esta página.
“Cumplieron con su deber, corriendo el riesgo de su propia integridad física´, dijo Rada en su despacho, mientras un sondeo hecho por La Razón mostró que los policías, de alto y bajo rango, se sienten vulnerables ante los movimientos sociales, como consecuencia de la directriz gubernamental, que les obliga a mantener la calma y agotar la vía del diálogo incluso en situaciones como las del miércoles.
Sin el diálogo no hubiéramos superado el conflicto, dijo Rada. “La experiencia nos enseña que hay un momento en que es mejor soportar; cualquier reacción o acción nos hubiera generado un mal mayor´, sustentó el inspector general de la Policía, general Fernando Peláez.
En casos de conflicto, el procedimiento señala que las decisiones deben ser tomadas por los mandos operativos con el único criterio de que deben agotar la vía del diálogo. El caso más crítico de ataque a la Policía ocurrió en noviembre del año pasado, cuando cooperativistas mineros mataron a un uniformado en la vía Oruro-Cochabamba. Hasta el momento dos comandantes de departamento fueron destituidos por trabajar sin consultar. El coronel Wilfredo Torrico, en Santa Cruz, por no actuar contra un grupo de personas que agredieron a dirigentes de la COD; y el coronel Wilge Obleas, de Cochabamba, por una gasificación contra los cocaleros en enero del 2007. Luego lo restituyeron.
El coronel Freddy Zabala, presidente ejecutivo de Musepol, indicó que el policía se siente huérfano del Estado y “nadie saca cara por él. En otros países es bien respetado, en cambio aquí no”. Incluso en el tema judicial, puesto que ninguna de las investigaciones sobre policías heridos o muertos por sectores sociales habría llegado a una sentencia. “La única vez que nos han complacido era cuando en el gobierno de Víctor Paz, un ministro de Hacienda faltó a un funcionario de Tránsito. El comandante hizo su representación y Paz lo sacó del cargo”.
Ayer, el coronel Manuel Saavedra, comandante de la Policía de La Paz, anunció que se llevaría a la vía legal el caso de los policías heridos. Rada dijo que la Fiscalía ya investiga el caso.
Zabala contó que hay cierto malestar en la Policía y que es de siempre porque “nos sentimos huérfanos. Derechos humanos hay para los delincuentes, para todos menos para nosotros. El Estado no da seguro de vida”.
Estos son los hechos en los que la Policía salió mal parada
La Paz
7 de febrero • El miércoles, cerca del mediodía y durante unos 10 minutos, cinco policías fueron golpeados por un grupo numeroso de mineros cooperativistas, algunos en estado de ebriedad. Ocurrió en la puerta de la Casa de la Cultura. Según fuentes policiales, los efectivos atraparon a un minero con dinamita y como no querían que lo detengan los rodearon y golpearon. Otra versión señala que ellos sólo pasaban por la calle y los cooperativistas los agredieron. Los cooperativistas en ese entonces esperaban los resultados de un diálogo que había entre el Gobierno y los dirigentes. La Policía no reaccionó y no los rescató; los policías heridos fueron soltados gracias a la orden de sus dirigentes.
Caihuasi
11 de diciembre • El suboficial Juan Carlos Quenallata Guachalla falleció el 13 de noviembre. Fue víctima de la explosión de una dinamita provocada por cooperativistas mineros que bloqueaban la carretera Oruro-Cochabamba. Fue secuestrado por algunas horas, arrastrado por la carretera hasta unas lomas y allí le hicieron explotar la dinamita. Los mineros intentaban intercambiarlo con cooperativistas detenidos por la Policía. Ellos emplearon piedras y dinamita para arremeter contra policías que llegaron a ese sector con la intención de desbloquear la vía. Hubo otros policías heridos en la emboscada que se hizo a los efectivos. En enero se pagó $us 4.000 a la familia del suboficial segundo Carlos Quenallata.
Cochabamba
La Prefectura • El lunes 8 de enero, la entonces ministra de Gobierno, Alicia Muñoz, destituyó al recién posesionado comandante departamental de la Policía de Cochabamba, Wilge Obleas, porque recibió la información de que él había ordenado reprimir a un grupo de personas afines al MAS, quienes incendiaron la Prefectura del departamento. Esa decisión fue revocada posteriormente por el presidente Evo Morales. Sin embargo, la cúpula policial aclaró en esos días, tras la ratificación de Obleas, que la institución obedecía al mando único del Jefe de Estado. Además, Morales pidió una investigación para determinar quién dio la orden para reprimir a los manifestantes.
SAN JULIÁn
Acción tardía • El 15 de diciembre del 2006 se produjo un enfrentamiento en la localidad cruceña de San Julián. Un grupo de personas que se dirigía en buses a un cabildo organizado por el Comité Cívico de Santa Cruz fue interceptado por colonizadores que bloqueaban la ruta. Como consecuencia de este suceso se registraron más de 40 heridos de ambos bandos. A pesar de que la Policía sabía que podían producirse problemas y enfrentamientos, según se informó posteriormente, el refuerzo de efectivos que viajó desde la ciudad de Santa Cruz llegó tarde al lugar. Mientras tanto, los uniformados que estuvieron en la población durante el choque poco pudieron hacer para evitar la violencia.
COD
Cae un comandante • El 3 de julio del 2006, el comandante de la Policía de Santa Cruz, coronel Wilfredo Torrico, fue destituido de su cargo porque, según el Gobierno, no detuvo ni sancionó a un grupo que irrumpió en las instalaciones de la Central Obrera Departamental. Entonces, la ministra Alicia Muñoz señaló que “la actitud de Torrico fue apacible. Un comandante departamental que se ha hecho de la vista gorda ante su labor de preservar la seguridad”. Ese día se registró un enfrentamiento con el saldo de 20 heridos. Posteriormente, el Gobierno apuntó a la Unión Juvenil Cruceñista como protagonista y responsable de la violencia.