El Ejecutivo consiente a los municipios El Gobierno nacional definitivamente trabaja por una “relación más directa” con los municipios. Por esto, hace coincidir a las mancomunidades con su propuesta de regionalización del país.
Encuentro • El presidente Evo Morales imprime su particular sello en su relación con los gobiernos municipales. La imagen corresponde a la entrega de tractores que el Primer Mandatario realizó en varios municipios rurales.
Para el Gobierno nacional, el municipio y sus mancomunidades cada vez cobran mayor importancia en el proceso de descentralización. No por nada el Gobierno propone una futura “regionalización” del país, lo cual tiene mucho que ver con las mancomunidades. Tampoco puede pasar desapercibida la cada vez más directa presencia de ministerios y hasta del Presidente de la República en los municipios, especialmente rurales.
En un reciente encuentro de mancomunidades organizado por el Viceministerio de Descentralización, el viceministro Fabián Yaksic señaló que las mancomunidades acaso son la “instancia privilegiada para articular el esfuerzo público local, prefectural y la gestión nacional”.
Para Yaksic, existe una natural coincidencia entre lo que hasta hoy avanzaron las mancomunidades, con sus proyectos de desarrollo “supramunicipal”, y la propuesta de regionalización que el Gobierno plantea como la nueva punta de lanza de la descentralización local y departamental.
Pero no todo es color de rosa. Para Lawrens Romero, asesor de mancomunidades en Santa Cruz, por ejemplo, sobreponer la región a las actuales mancomunidades, sujetarlas al molde que pretende el Gobierno, que es lo que objetivamente estaría pasando, es atentar contra el “espíritu” mismo de la mancomunidad, que consiste en la voluntariedad de los municipios de asociarse o no al nivel mancomunado. Pregunta el técnico: ¿las nuevas regiones, no son una forma de eliminar al departamento?
Por otro lado, en opinión del gerente de la Mancomunidad del Chaco Chuquisaqueño, Max Cuba, la desconcentración que aplican las prefecturas de Chuquisaca y Oruro, como un adelanto de la “regionalización”, no es viable porque se desconcentra sólo algunos servicios menores. Con esto, la región no gana mucho. La verdadera regionalización consistiría en una efectiva desconcentración del presupuesto departamental.
Cuando en Oruro, desde la Prefectura ya se practicó un principio de regionalización, dividiendo al departamento en cuatro “suyus”, el representante de la Mancomunidad de Azanaques, Óscar Gerónimo, cuestiona que el proceso se lo haga de arriba hacia abajo y no haya sido participativo: “cuando nos llamaron para anunciarnos lo de los suyus, estuvieron varias autoridades originarias, a la que incluso les pagaron los pasajes; nosotros, autoridades municipales, sólo éramos invitados...”.
Para Germain Caballero Vargas, presidente de la Mancomunidad Chiquitana, el solo anuncio de la regionalización despierta incertitumbre, desconfianza, futura división. Lo único que hoy se debe hacer, insiste, es fortalecer lo que ya existe: las unidades político-administrativas departamental y municipal y el espacio de planificación que son las mancomunidades.
La regionalización, que “crea” el territorio indígena, también contradice a la mancomunidad como espacio de interculturalidad.
Mundo mancomunado
Según el Viceministerio de Descentralización, en el país existen alrededor de 86 mancomunidades de municipios. Para el reciente encuentro que tuvieron en La Paz bajo el auspicio del Gobierno nacional, se determinó que se encuentran funcionando sólo 48.
La mancomunidad en lo básico es una asociación de municipios que se forma para llevar adelante diferentes proyectos de desarrollo que involucran a sus municipalidades. Proyectos turísticos, programas de salud, manejo de cuencas hídricas; recientemente, Desayunos Escolares mancomunados, son, entre muchas, las áreas en que incursionan estas asociaciones.
En relación al propósito que persigan, las mancomunidades pueden ser de tres tipos, según el Viceministerio de Descentralización: la mancomunidad regional, la metropolitana y la que se forma por cierto objetivo específico.
La mancomunidad regional es la que agrupa a varios municipios y provincias, su base por lo general es la unidad territorial y social. La metropolitana, como indica su nombre, es la que reúne a los municipios que forman un solo espacio conurbano. En Santa Cruz ya existe este tipo de asociación, formada por los municipios Santa Cruz de la Sierra, La Guardia, El Torno, Cotoca, Porongo y Warnes.
La mancomunidad que se forma por algún tipo de proyecto específico trasciende lo territorial, ya que puede estar conformada por municipios incluso de distintos departamentos. Es el caso de las mancomunidades que se forman para hacer un manejo de cuencas, como la del Pilcomayo, o para implementar una ruta turística interdepartamental.
Puntos de vista
Hacemos el trabajo de la Prefectura Víctor Almanza, mancomunidad de Cochabamba.
Un permanente problema de las mancomunidades es la forma de sostenerse económicamente, “siempre nos falta apoyo económico”, señala Víctor Almanza, de la Mancomunidad del Cono Sur de Cochabamba.
“Esta ayuda podría venir con recursos de la Prefectura, porque las mancomunidades en el fondo, al trabajar en proyectos subregionales, lo que están haciendo es ejercer competencias y responsabilidades prefecturales. En Cochabamba se trató de trabajar con la Prefectura, pero no se pudo porque ésta tiene su propio plan, que son las Corporaciones de Desarrollo; quieren hacer lo mismo que nosotros”, señala el directivo municipal. Para Almanza, las corporaciones son un gasto inútil ya que sólo en el salario de los nuevos funcionarios se destina dinero que bien podría destinarse a proyectos de desarrollo que lleva a cabo la mancomunidad.
Las mancomunidades son sostenibles Germain Caballero, Mancomunidad Chiquitana.
La Mancomunidad Chiquitana es una de las más grandes y consolidadas que hay en el país. Formada por 16 municipalidades, alcanza el 62% de Santa Cruz. Uno de sus mayores emprendimientos es el turismo. Su presidente, el alcalde de San José de Chiquitos, Germain Caballero, señala que un signo de maduración de una mancomunidad es el hecho de que la misma esté en la capacidad de formular por sí sola proyectos a diseño final, que pueda efectuar el, por lo general, complicado proceso de preinversión de los proyectos de desarrollo.
Si el Gobierno nacional o la administración departamental pretenden fortalecer a las mancomunidades, deberían encomendarles especialmente la preinversión de los proyectos. Un factor que también hace a la sostenibilidad de la entidad es la estabilidad política en sus municipios miembros, afirma.
Asociación contra la corrupción Jeanet Carvallo, Chaco Chuquisaqueño.
La alcaldesa de Villa Vaca Guzmán, Jeanet Carvallo, sugiere que la mancomunidad también se forma para impedir la corrupción: “En el nivel local, es posible controlar si se comete o no actos de corrupción; pero cuando se trata de obras y proyectos grandes, ya no; por eso también se formó la Mancomunidad del Chaco Chuquisaqueño; para hacer un mejor seguimiento de los trabajos”.
Son estas razones prácticas, las que también orientan el fortalecimiento de las asociaciones de municipios, insiste. Para la Alcaldesa, no deja de ser cierto aquello de que “obras son amores” en el proceso de descentralización: a la población no siempre le interesa qué nivel del Estado le preste determinado servicio, sino que lo haga con eficiencia. En general, afirma, el éxito o no de la descentralización debería medirse por sus resultados y obras.
La región no siempre es lo moderno Óscar Gerónimo, Mancomunidad de Azanaques.
La división del territorio es uno de los acuerdos sociales y políticos más delicados; un hecho que no se puede olvidar a la hora de debatir los alcances de la propuesta de regionalización, señala el representante de la Mancomunidad de Azanaques de Oruro, Óscar Gerónimo.
Por eso, en Oruro, cuenta, no todos los municipios están de acuerdo con la división del departamento en suyus. La razón radica en que la delimitación entre provincias, municipios y hasta cantones es un proceso que se llevó a cabo a lo largo de varios años, y tuvo su costo en ocupaciones y cesiones de territorio y población.
Modificar esto, que es lo que, en su opinión, pretende la regionalización, “regresando a lo de antes”, por lo menos será un proceso difícil y muy problemático, peor si se lo impone desde la prefectura y no se toma en cuenta a los municipios.