Evo Morales, el primer indígena presidente de Bolivia, y Akihito, emperador de la dinastía reinante más antigua del mundo, conversaron hoy en el Palacio Imperial de Tokio sobre lo divino y lo humano, de la madre tierra, la inmigración o el fútbol.
El presidente con pasado de líder sindical cocalero puso hoy fin a su primera visita oficial a Japón, destinada a despejar dudas sobre sus planes de nacionalización, con una solemne audiencia con el emperador, que se prolongó 40 minutos, algo más de lo habitual.
Vestido con la característica chaqueta con ribetes indígenas que le ha acompañado en este viaje, Morales llegó al Palacio con puntualidad británica, en un día soleado y agradable, a bordo de un lujoso coche de la Casa Imperial adornado con el emblema del Crisantemo, símbolo del trono japonés.
Desde un minuto antes le esperaba en la puerta la cabeza viviente de ese trono que fue considerado divino hasta 1945, el "tenno" Akihito, de 73 años, siguiendo un ritual sin mácula que se repite casi diariamente desde hace décadas.
"Muchísimas gracias por recibirme, es un honor y un orgullo visitarle", le dijo el presidente boliviano nada más bajar del coche mientras estrechaba la mano del emperador, ataviado con un austero traje negro.
Posteriormente ambos caminaron juntos, mientras se abrían las puertas interiores de papel, hacia una sala con alfombra amarilla donde un bonsai indica el rango del visitante, si bien su entrevista se celebró en la llamada sala de bambú.
Según fuentes de la Casa Imperial citadas por medios japoneses, en esa conversación, ayudada por un intérprete, se tocaron temas variados, como el medio ambiente, los desastres naturales, la "madre tierra" o el fútbol.
El emperador sabía de la existencia de los aymara bolivianos y tenía conocimiento de la realidad de Bolivia, de acuerdo con esas fuentes.
Morales aseguró al emperador que la situación se está calmando en su país y que había aprendido a vivir "en armonía con la madre tierra", a lo que Akihito contestó que en Japón ocurren frecuentes desastres naturales y se respeta mucho el medio ambiente.
"Estoy muy contento de que los inmigrantes japoneses hayan sido recibidos bien por la sociedad boliviana", le comentó el emperador al presidente boliviano, según fuentes de la Casa Imperial.
Ahí entró el fútbol en acción, pues el presidente sudamericano le dijo al "tenno" que uno de los jugadores que pasó por las categorías juveniles de la selección nacional de Bolivia era de origen nipón.
Tras 40 minutos de reunión, finalmente ambos mandatarios salieron al exterior del Palacio Imperial, donde, al despedirse, Evo Morales le aseguró al emperador que en Bolivia tenía "su casa".
El presidente boliviano se marchó del palacio en el coche adornado con el Crisantemo, cuya salida del recinto imperial vigiló desde la puerta el emperador para después regresar a su residencia tras saludar ceremoniosamente a los informadores.
En la audiencia no estuvo presente la emperatriz Michiko, convaleciente de una enfermedad pero a quien pudo verse poco antes entrando en coche oficial en el recinto, pues el presidente Morales no está casado, según el protocolo de la Casa Imperial.
Este fue el último acto del programa oficial del presidente boliviano en Tokio, donde durante cuatro días ha prometido a diestro y siniestro que las empresas extranjeras "no serán expropiadas o expulsadas" de su país.
El objetivo de Evo Morales ha sido tranquilizar a los grandes empresarios nipones y al propio Gobierno sobre el alcance de sus planes (de nacionalización) de recursos naturales como los hidrocarburos.
En una rueda de prensa, el presidente boliviano indicó hoy que existe un "pedido clamoroso" de los bolivianos para "nacionalizar los recursos naturales con la supervisión del pueblo" pero que eso no significa "expulsar" a los empresarios.
"Los recursos naturales tienen que beneficiar al país, pero el inversionista también tiene que ser beneficiado", apuntó Evo Morales, para quien su viaje a Japón ha sido el que ha tenido mejor acogida después de los que ha hecho a Cuba. Tokio, EFE