La gira de Bush por la región La gira de Bush dio lugar también a que en algunos países se realizaran actos en su contra, por parte de grupos desafectos a los Estados Unidos y al propio Mandatario. Movimientos que reflejan la naturaleza de esta América Latina de hoy.
La gira del presidente de Estados Unidos (EEUU), George W. Bush, por cinco países de la región, tendría que interpretársela como una demostración de la inquietud que le causan los cambios políticos que se están produciendo en algunos países, pero también como una intención de renovar sus deseos de cooperación y de hacer negocios de interés recíproco.
Y como era de prever, la primera pregunta a Bush en los encuentros con la prensa giraron en torno a, ¿por qué después de seis años? El Mandatario estadounidense, sin embargo, rechazó las versiones de que en sus seis años de gestión se olvidó de América Latina. Al respecto, explicó que en sus planes originales, al asumir el poder, estaba previsto que brindaría una atención prioritaria a la región, por considerar que existen suficientes motivos para trabajar por la integración continental. Lamentó que esos propósitos hayan sido alterados por la agresión terrorista que sufrió su país el 11 de septiembre de 2001.
Pese a ello, habrá que reconocer, más allá de la presencia física en América Latina del Mandatario estadounidense, que surgió de la iniciativa de EEUU el impulso a la firma de tratados de libre comercio con países sudamericanos y centroamericanos, además de ejercer influencia para la condonación de la deuda externa de algunos de ellos.
Bush en su recorrido puso énfasis en que durante los seis años que ocupa la Casa Blanca duplicó la ayuda a la región, al elevarla a 1.600 millones de dólares. Poniendo énfasis en programas de salud, educación y manejo de recursos naturales para el desarrollo sostenible.
Pero, más allá de resaltar la presencia de la cooperación de EEUU en Latinoamérica, a Bush le interesaba hablar de democracia, inversiones, comercio, integración y migración. Cinco grandes ejes que dominaron la visita de Bush.
Sobre la democracia, recomendó a los ciudadanos que valoren los beneficios de la democracia y la libertad.
Bush destacó que el crecimiento de los países de la región demanda la atracción de las inversiones. Sobre esa base se podrían impulsar amplios procesos de integración, dijo.
El Presidente estadounidense se vio visiblemente comprometido con la campaña de impulso a la producción de biocombustibles, como un arma para salir de la pobreza y derrotar la dependencia de los hidrocarburos no renovables. Batalla que Estados Unidos la lleva ciertamente dura.
Al llegar a Centroamérica era inevitable tocar el sensible tema de las migraciones de latinoamericanos a la nación del norte. El Mandatario expuso que se trata de una tarea pendiente. Anunció que seguirá haciendo todo lo posible para que el Congreso de los Estados Unidos apruebe la legislación correspondiente. Tarea en la que Bush no ha tenido el suficiente respaldo en la anterior gestión legislativa, cuando los republicanos estaban al frente.
En México, última etapa de su periplo, aseguró que sus conversaciones en los diferentes países fueron constructivas.
La gira de Bush dio lugar también a que en algunos países que visitó se realizaran demostraciones en su contra, por parte de grupos desafectos a los Estados Unidos y al propio Mandatario. Movimientos que de cierta manera reflejan la naturaleza de esta América Latina de hoy, que exige, desde las bases, los cambios necesarios para alcanzar mejores días.