El papa Benedicto XVI reafirmó la prohibición de dar comunión a los católicos divorciados que contraigan nuevo matrimonio religioso, y dejó a los obispos la decisión de otorgar la comunión a los políticos católicos que apoyen el derecho al aborto y la unión legal de homosexuales.
En un documento de 131 páginas, el pontífice también ratificó la exigencia del celibato para los sacerdotes. "El celibato sacerdotal vivido con madurez, gozo y entrega es una bendición inmensa para la Iglesia y la sociedad misma", expresó el Papa.
El texto adoptó la recomendación hecha por los obispos el 2005 en el Vaticano, cuando rechazaron cambios en el celibato.
Si fracasan las acciones para anular los primeros matrimonios, y la pareja sigue viviendo junta en su nuevo matrimonio, "la Iglesia alienta a estos miembros de la feligresía a comprometerse a vivir su relación ... como amigos, como hermano y hermana", dijo Benedicto XVI.
Reiteró la posición de Juan Pablo II, de que los católicos divorciados que se casen de nuevo no pueden tener relaciones sexuales si desean recibir la eucaristía.
La cuestión de si debe negarse la comunión a los políticos católicos que apoyan preceptos contrarios a las enseñanzas de la Iglesia surgió en las elecciones del 2004 en EEUU, cuando el arzobispo de San Luis, Raymond Burke, dijo que negaría la eucaristía al candidato demócrata John Kerry, por respaldar el derecho al aborto. Benedicto XVI señaló que los obispos deben atender esos casos. El Vaticano, AP