Reina el pánico en los moteles. Justificado pánico, sin duda, porque las autoridades han denunciado la presencia de una verdadera invasión de preservativos falsificados en toda la América Latina. Las cifras son escalofriantes: en un solo día cayeron miles de condones adulterados en varios países de la región.
Dicen las mismas autoridades que hay una invasión de condones de mala calidad y bajo precio: productos montaraces de porosas paredes que no consiguen blindar el contenido y están expuestos a inesperadas perforaciones o súbitos desgarres. En fin: el paraíso de los espermatozoides traviesos.
Se asegura que los preservativos alterados entran de contrabando, pues no sobra recordar que las fronteras suramericanas son casi tan permeables como estos adminículos. Y hay quien afirma que existe una red de proveedores que aprovechan la pasión tropical y el amor por los boleros para inundarnos con sus productos de pésima calidad.
Hasta ahí lo que las autoridades opinan. Nadie, sin embargo, se ha preguntado quiénes están detrás de esta avalancha, qué cerebro ideó el ataque, cuál intención proterva se agazapa en los empaques traicioneros.
Para desmontar esta hecatombe que duplicará la población regional y traerá toda suerte de contratiempos, dolores de cabeza y situaciones embarazosas, hay que hacer lo que aconsejaría Sherlock Holmes: averiguar el origen de los condones fantasmas.
Yo tengo varias teorías al respecto.
Primera: es obra de Estados Unidos. Toda vez que considera a América Latina su patio trasero, y que en el Asia ha tenido muy mala ventura, Washington opta por ayudar a multiplicar amigos.
Segunda: el Partido Comunista. Es habitual que el Partido Comunista forme parte de todas las listas de sospechosos y acusados en el mundo entero, de modo que habría que incluirlo también en este elenco. Pero, para ser sinceros, no veo bien por qué.
Tercera: Venezuela. Los precios del petróleo van en caída y este hecho puede obligar a Venezuela a fomentar el número de sus futuros clientes, y, en particular, de los más próximos.
Cuarta: la Iglesia Católica. Enemigo inveterada de los métodos artificiales de control natal, el Vaticano escoge sembrar el pánico entre los usuarios de condones y, de paso, recoge nuevos bautizados. Inconvenientes: no creo que los cardenales tengan tanto poder sobre la industria como para fabricar productos alterados.
Quinta: China. Ahora toda amenaza procede de China, según parece. Incluso ésta.
Sexta: un desembarco del espacio exterior ha diseminado miles de marcianos en el territorio. No se trata, pues, de preservativos falsos, sino de criaturas de extraña contextura elástica y transparente. Los extraterrestres quieren transmitirnos un mensaje de fraternidad cósmica, pero los estamos utilizando erradamente, en muy mal sitio y para cumplir misiones molestas; entonces ellos se irritan y abren compuertas.
Esta es la más probable hipótesis, y a ella me acojo. Queda advertida la ONU. De aquí en adelante, salvo mi responsabilidad y dejo el problema en manos (es un decir) de las autoridades.
*Daniel Samper P.
es periodista.
Otro revés, y ya van...
Entristece la que probablemente es una de las peores noticias recientes. Bolivia no está en los planes 2007—2008 de la Cuenta del Milenio: el programa de cooperación resultante del compromiso asumido en la Cumbre de las Américas de Monterrey
Autoestima o el diluvio
La vida me ha dado la oportunidad de trabajar en el mundo árabe, una cultura que nos recuerda a cada momento, que hasta hace apenas unos seis siglos eran un eje del desarrollo mundial.
Proceso productivo
Para cosechar papas hay que sembrarlas, no es suficiente tener un buen clima. Los neoliberales pensaron que con un buen clima de inversiones, se podría cosechar papas sin sembrarlas
No hurguen los petos
Hurgar los petos, traducido al colla, significa provocar a las avispas. El que se mete a hurgar los petos, lo probable es que salga a la carrera gritando enloquecido y que la picazón lo deje hinchado, afiebrado, y adolorido.
La muerte de Inma
Inmaculada Echevarría, “la guerrera”, como gustaba llamarse, murió el miércoles en un hospital público de Granada como era su deseo: pronto, dignamente y sin dolor. Padecía desde hacía casi 30 años una distrofia muscular progresiva incurable.