El gas no es una solución de largo plazo Enrique García, presidente de la CAF, dice que en los índices macroeconómicos, Bolivia está en una posición inmejorable; no así en lo micro, en lo social.
En los últimos 10 años, la Corporación Andina de Fomento (CAF) se ha constituido en la principal fuente de financiamiento para el Estado boliviano. Su presidente, el boliviano Enrique García, estuvo de paso por el país y habló con este medio sobre varios temas, pero principalmente sobre el papel de Bolivia en los procesos de integración regional.
Bolivia se ha trazado como una de sus prioridades la construcción de infraestructura caminera con el objetivo de vincular al país con los mercados internacionales. ¿A cuánto asciende el financiamiento de la CAF para estos proyectos? Nosotros jugamos un rol muy importante en el proceso de desarrollo de Bolivia. Somos, de lejos, la principal fuente de financiamiento al país. En los últimos 10 años, hemos aprobado más de $us 4.500 millones. Claro, eso no sólo en el sector público, también en el privado, en la pequeña empresa, en la mediana empresa. En el tema de infraestructura, es el campo donde más apoyo hemos dado. Si uno mira el mapa de Bolivia, se verá que la CAF está vinculada con toda la integración más importante del país hacia los países vecinos.
¿A cuánto ascienden los desembolsos? Hemos estado aprobando para Bolivia un mínimo de 350 a 500 millones de dólares anuales. Eso incluye el sector público y el sector privado. En infraestructura, creo que hemos hecho una labor muy importante.
Bolivia, al ser el centro de Sudamérica, ¿qué beneficios colaterales obtiene por ser el nexo entre los océanos Pacífico y Atlántico? Justamente, la tesis central es que Bolivia, al ser un paso, requiere de toda esta inversión en infraestructura y yo creo que los gobiernos han priorizado bastante bien. Una prueba clara es que todos los proyectos financiados por la CAF, no cabe la menor duda, tienen una altísima prioridad.
¿Bolivia podría convertirse entonces en un eje articulador para el comercio? Evidentemente. Como Bolivia está al centro, es tránsito del comercio que viene de Brasil y quiere ir al Pacífico por el lado del Perú y de Chile. Ahora, hay otros proyectos que se están desarrollando tanto en Perú como en Brasil. Simplemente como un dato, Bolivia tiene un total de 4.000 kilómetros de carreteras pavimentadas. Nosotros, de esos 4.000, si sumamos lo que ya está construido con el financiamiento de la CAF, que es cercano a los 1.000 millones —1.219 kilómetros en construcción y otros 721 kilómetros que están en proceso de ejecución—, estaríamos hablando de casi 3.000 kilómetros de carreteras (que son financiadas por la CAF). Para Bolivia, el tema caminero es fundamental, es un sacrificio fuerte.
¿La construcción de estas carreteras va a mejorar la competitividad del país? Desde luego. Uno de los cuellos de botella que tiene el país es la mala infraestructura. Si uno mira los índices de competitividad, una de las debilidades mayores es la infraestructura. Entonces, la idea es hacer un esfuerzo muy grande en el tema vial.
¿El Estado boliviano sigue siendo sujeto de crédito? Le hago esta consulta porque el nivel de endeudamiento del país ha mejorado debido a las últimas condonaciones. Claro que sí. Más aún, yo creo que las condiciones actuales de Bolivia han mejorado notablemente por el entorno internacional tan favorable. Entonces, está en una posición inmejorable. (Sin embargo), tiene que ser cuidadoso, tiene que seleccionar bien sus proyectos, tiene que invertir sobre la base de estudios de factibilidad que muestren el beneficio económico, que se vea el tema ambiental, que se respete a los pueblos que están en medio de estos proyectos. Pero está en una coyuntura favorable.
Usted señala que se debería dar prioridad y ver qué tipo de proyectos se realizan, tratando de obtener el mayor beneficio. ¿A dónde deberían dirigirse esos esfuerzos? Ya que una de las riquezas que tiene Bolivia es el gas, lo primero sería el poder avanzar en las inversiones necesarias para que ese gas rinda los resultados esperados, es fundamental. Por eso es clave que se salve el tema de los contratos para garantizar la inversión, que es cuantiosa. Bolivia sola no va a poder hacer eso. Se necesita inversión privada. Yo creo que los acuerdos que han firmado con las compañías petroleras el año pasado, una vez que esos temas estén resueltos, van a permitir que se haga las inversiones cuantiosas, no solamente Yacimientos, pero también la inversión extranjera.
Pero no basta con quedarse con la inversión meramente en la exportación de la materia prima, hay que buscar cómo ir a procesos más avanzados en materia de valor agregado añadido al gas, a través de comenzar a exportar energía e ir a otros procesos. Pero eso no es suficiente, no sería bueno que un país se gasifique, creo que el gas, igual que la minería, son una plataforma, pero no son la solución de largo plazo. La solución de largo plazo es entrar en otros sectores que sean creadores de más empleo, que sean más eficientes en términos de ingresar con exportaciones de mayor valor agregado. Eso toma tiempo, eso no se hace de la noche a la mañana. Pero yo creo que la diversificación es extremadamente importante. Entonces, este es el momento de transformar las economías paso a paso, en una alianza estratégica entre el Gobierno, el sector privado, las universidades, atraer la inversión extranjera, todos estos factores para que la producción exportable sea de otra naturaleza en el futuro y no descuidar el desarrollo interno.
¿Cuán importante es la seguridad jurídica? En el éxito de los países, yo diría que esa es una condición sine qua non. Si tú me preguntas cuáles son los tres elementos más importantes. Uno es infraestructura, dos es educación y tres es instituciones serias en seguridad jurídica. Y naturalmente lo macroeconómico. Entonces, yo tengo la esperanza de que este proceso va a continuar.
Cuáles serían las condiciones para que Bolivia sea un país más competitivo. No es una pregunta fácil, es una pregunta de un proceso de trabajo conjunto entre el Gobierno, el sector privado, los trabajadores, con una conciencia clara, con objetivos comunes. Y esto significa que hay que invertir mucho más en temas como la infraestructura y la calidad de la educación.
“ Si uno mira los índices de competitividad, una de las debilidades que tiene Bolivia es la infraestructura ”