La Pasión del Hijo de Dios La Iglesia Católica de La Paz, al preguntar ¿cómo creer hoy, en el siglo XXI, en el misterio de la fe?, expone que ya no se vive en un ambiente cultural homogéneamente cristiano y católico, sino que se vive en una sociedad plurirreligiosa.
En este día, la Iglesia Católica celebra la gloriosa Pasión y Muerte de Jesús, el Hijo de Dios. Esperó muchos años y en aquel día se cumplía su deseo de redimir a los hombres, sacrificando su vida en la cruz.
Jesús fue declarado culpable de sedición, condenado a muerte por la crucifixión y clavado a una cruz en la colina del Gólgota. De acuerdo con el Evangelio de Marco, que es el más antiguo de los cuatro, Jesús, sufriendo y viendo llegar su final, repitió un verso del Salmo 22, un pasaje familiar para los judíos del siglo I: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Entre sus discípulos no había una respuesta, por lo que se dispersaron entre el caos del arresto y la crucifixión. Sólo dos mujeres, acompañando a María, se quedaron en el lugar. El logro de Jesús fue la inauguración del Reino de Dios en la tierra. Así empezó la historia de la cristiandad, hace dos milenios.
El Viernes Santo es, entonces, el día de la Pasión y Muerte del Señor y del ayuno pascual como signo exterior de la participación que se tenga en su sacrificio. Este día no hay celebración eucarística, pero se tiene la acción litúrgica con el sermón de las tres horas, seguido de procesiones callejeras que portan el Santo Sepulcro y la imagen de la Virgen Dolorosa. Las multitudes acompañan con cánticos y oraciones. La cruz domina la celebración.
Este no es día de llanto ni de luto, sino de amorosa y gozosa contemplación del sacrificio redentor, del que brotó la salvación. Cristo no es un vencido sino un vencedor, un elegido que consuma su ofrenda, que libera y reconcilia, por eso la alegría que se siente por su ascensión al cielo, en tanto que deja a la humanidad un mensaje de paz y convivencia armoniosa.
La Iglesia Católica de La Paz, al preguntar ¿cómo creer hoy, en el siglo XXI, en el misterio de la fe?, expone que ya no se vive en un ambiente cultural homogéneamente cristiano y católico, sino que se vive en una sociedad no sólo pluricultural y pluriétnica, sino también plurirreligiosa.
El entorno actual no es el tradicional y religioso que se vivía antes, sobre todo en el campo, donde el templo y el campanario regían la vida del pueblo. "En la ciudad de La Paz —dice la Iglesia Católica—vivimos un ambiente mucho más secularizado, convivimos con mentalidades diferentes, no sólo en lo político sino también en lo religioso".
Añade que "hay cristianos de iglesias evangélicas históricas y nuevas, hay gente que pertenece a diversos movimientos religiosos con cierta vinculación con el cristianismo, hay fieles judíos, islámicos e hindúes; hay seguidores de cultos orientales y de la New Age, hay los que profesan la religión ancestral andina, hay agnósticos que no acaban de pronunciarse ante la religión, hay quienes prescinden de lo religioso en su vida, hay quienes viven una mezcla de elementos religiosos de diversas religiones, hay ateos declarados…".
Estas son las condicionantes que ponen a prueba la fe católica de los paceños y, en general, de los bolivianos, en esta Semana Santa del 2007.
Sin embargo, corresponde destacar que el credo de la Iglesia Católica es profesado por la gran mayoría de los bolivianos. Las encuestas se repiten invariablemente: sus fieles constituyen más del 80 por ciento de la población.