La población beniana de Guayaramerín comienza a sufrir las consecuencias de las inundaciones. Las aguas que estaban en Trinidad ahora desembocan su caudal en el norte del Beni, lo que obligó a las autoridades a evacuar a 350 familias de la zona.
El general Edwin Marañón, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, informó que el nivel de las aguas subió un metro con 20 cm, afectando los cultivos, al ganado y las viviendas.
Ante la situación, el viernes se determinó la construcción de un albergue para todos los afectados, para dotarles de alimentos, medicamentos y refugio.
La Razón acompañó ayer a un contingente militar venezolano que viajó a la comunidad de Laguna Colorada para evacuar a dos personas enfermas. La única manera de salir de ese lugar es a caballo en cuatro días hasta Cerritos y de allí a Trinidad se llega en dos horas en vehículo.
Las inundaciones golpean al Beni desde febrero y son paliadas con la solidaridad boliviana y de organismos y gobiernos internacionales con donaciones de víveres y recursos económicos.