La democracia multipartidaria Bolivia vive una crisis de legitimidad del sistema político, que se manifiesta en la reducida credibilidad de los partidos políticos, de sus respectivas dirigencias y de varias instituciones de la democracia.
El sistema democrático para que tenga fidelidad con sus principios necesita de pesos y contrapesos. Así como puede darse una amplia mayoría, como está ocurriendo actualmente en Bolivia, la contraparte debe estar representada por la minoría, constituida por uno o más partidos políticos.
Este es el marco conceptual de lo que debe entenderse por democracia, pero si a ello le añadimos la posibilidad de que exista algún organismo o mecanismo que propicie y trabaje en función de los consensos y, si no fuera posible, por lo menos que lo haga en procura de crear condiciones para la tolerancia y el respeto mutuo, que es lo mínimo que exige una convivencia civilizada, entonces se alienta la esperanza de que el porvenir nacional se proyecte como un gran arcoiris, en el que quepan todos los colores políticos.
Aunque los bolivianos están marcados por el escepticismo, como efecto de las desilusiones políticas del pasado, siempre podría o tendrían que quedar unos gramos de esperanza.
Tal vez este sea el caso de lo que ofrece la Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria (FBDM), que inauguró su casa en La Paz, donde espera hacer converger a todos quienes practican la política partidaria y tratará de generar espacios de concertación entre las diferentes tendencias.
Algo que quizás pueda llamarse como un indicio augural se produjo en ocasión de la apertura de la casa de la FBDM, donde acudieron dirigentes y militantes de la mayoría de los partidos, empezando por el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), seguido por el MNR, Podemos, UN, MIR, ADN y algunas alineaciones del movimiento social.
Los oradores fueron Guido Riveros Franck, presidente de la FBDM; Roel von Meijenfeldt, director del Instituto NIMD de Holanda; y Álvaro García Linera, vicepresidente de la República. El NIMD de Holanda es el equivalente de la FBDM de Bolivia, y está dedicado a trabajar por la democracia en el mundo.
La participación de García Linera entre los oradores fue muy ilustrativa para reflejar la disposición que tendría el partido oficial de participar en el trabajo de la FBDM.
En la parte más saliente de su discurso, García Linera dijo que la primera fase de la vigencia del sistema democrático se había agotado, en la construcción del primer piso del edificio democrático, y que ahora correspondía construir el segundo piso de la democracia boliviana.
El documento fundacional de la FBDM, firmado por Riveros Franck, destaca que Bolivia vive una crisis de legitimidad del sistema político, que se manifiesta en la reducida credibilidad de los partidos políticos, de sus respectivas dirigencias y de varias instituciones de la democracia.
Admite, asimismo, que el uso clientelar de la administración pública, agravada por una conducta poco ética de muchos funcionarios durante los distintos gobiernos del período democrático, ha profundizado la desconfianza de la ciudadanía en las instituciones representativas y pone en peligro no sólo la gobernabilidad, sino el mismo sistema democrático.
La creación de la FBDM fue iniciativa de un grupo de políticos, de dirigentes partidarios y de personalidades. Cuenta con apoyo externo y se espera que logre sus objetivos por el bien de la democracia.