En el contexto de ´negocios son negocios´, ¿qué pasa por casa? Resulta que Bolivia, con una diplomacia a la deriva, escasez de mercados por tanto, es hasta ahora la menos práctica para hacer negocios. ¿Por qué? Porque para Bolivia primero está la política...
Si el arte es una ´virtud, disposición y habilidad para hacer alguna cosa´ o un ´conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien alguna cosa´, quiere decir que el arte es un término que se puede aplicar perfectamente a los negocios, donde debe existir habilidad, reglas y disposición para ganar. Eso es lo que desde Bolivia se observa en naciones avanzadas y en otras no tanto, vecinos casi tan pobres como el país que están aprendiendo el arte de hacer negocios.
La operación comercial que ha hecho la compañía suiza Glencore Internacional —dueña de la planta de Vinto hasta el 9 de febrero— con la Empresa Metalúrgica Vinto (EMV), es una acabada muestra de habilidad y de pragmatismo que nadie esperaba. En efecto, Glencore Internacional, que mantiene una disputa legal con el Gobierno de Bolivia por lo que denominó la unilateral e inconsulta reversión de Vinto al Estado boliviano, ha participado de una licitación, compitiendo con una docena de empresas, y se ha adjudicado el 80 por ciento del estaño metálico que estaba en venta.
La empresa suiza, entonces, por encima de cualquier otro interés, ha hecho un negocio, adquiriendo casi la totalidad de las 1.700 toneladas métricas finas que Vinto había puesto a la venta. El 20 por ciento restante se lo adjudicó la Cooper Training del Brasil. El desembolso que realizarán las empresas adjudicatarias será de 25 millones de dólares, de los cuales, el 80 por ciento pagará Glencore, naturalmente.
Con esa actitud, Glencore ha dado una lección en casa de aquella denominación universal: “negocios son negocios”.
Venezuela es otro buen ejemplo. Más allá de declararse enemigo político de los Estados Unidos, vela primero por sus intereses económicos, y, por lo tanto, le vende a ese país millonarias cantidades de petróleo crudo que son su principal ingreso económico. Por cierto que EEUU, alejado también del régimen de Hugo Chávez, pero necesitado de energía, no tiene el menor problema en erogar fantásticas sumas para adquirir el carburante venezolano. A eso se llama hacer negocios, aunque, a diferencia del arte, la virtud y las reglas, no sean precisamente lo más destacable en este caso.
Venezuela, por otro lado, se está entendiendo muy bien con Brasil en el tema de los hidrocarburos, con quien planifica grandes proyectos y en consecuencia enormes negocios, y admitió a regañadientes, en la última reunión presidencial de Margarita, que los biocarburos son una realidad incontrastable.
En el contexto de “negocios son negocios”, ¿qué pasa por casa? Resulta que Bolivia, con una diplomacia a la deriva, escasez de mercados por tanto, es hasta ahora la menos práctica para hacer negocios. ¿Por qué? Porque para Bolivia primero está la política o los ´principios´ y luego el comercio. Bolivia no está aprovechando las oportunidades de hacer negocios.
Bolivia prefiere mantenerse en el TCP y el Alba, donde no se hacen negocios beneficiosos, con tal de no formar parte de un TLC con EEUU, donde paradójicamente quieren incluirse casi todas las naciones latinoamericanas.
Y, ahora, cuando podría incursionar en la industria de la bioenergía con enormes posibilidades, se adhiere a una posición que no afecta a Bolivia. Todo esto como una pequeña muestra, de un mundo de ejemplos, de cómo se anda en materia de negocios.