Las declaraciones del ministro de Defensa del Perú, Allan Wagner, sobre una probable reagrupación de la banda armada Sendero Luminoso es algo que debe preocupar a todos los vecinos de la hermana República, y, en especial, a Bolivia, por las similitudes que existen entre las dos naciones, y porque se tienen serias evidencias que, en años pasados, Bolivia fue tierra de refugio y aprovisionamiento para los guerrilleros senderistas.
No se debe olvidar los crímenes que cometió Sendero Luminoso —que llevó a una fuerte represión gubernamental— y ha sido muy importante que, como dice la agencia EFE, Perú coincida con el Departamento de Estado norteamericano sobre "una simbiosis entre el narcotráfico y el terrorismo", que ya estaba germinando en el Alto Huallaga peruano tiempo atrás, y que existe hoy, abiertamente, en la selva colombiana.
Pasar de "una situación de contención a una situación de acción" es una decisión importante del Gobierno peruano, porque significa que no esperará hasta que Sendero Luminoso se rearme completamente para iniciar sus acciones terroristas, sino que pondrá freno a sus propósitos con la oportunidad que requiere la institucionalidad y seguridad de esa nación.
Una oscura información de venta de información clasificada de la Marina de Guerra del Perú a presuntos grupos empresariales de seguridad, ha inquietado al gobierno de Allan García, aunque se han tomado las providencias necesarias, al parecer con éxito, para que la defensa de los sectores clave de la nación estén salvaguardados.
Haber descubierto a tiempo la reagrupación de la banda terrorista ha sido vital para que Perú continúe por su creciente ruta de progreso y no se vea obstruido por la violencia que parecía haber llegado a su fin.