Los escolares padecen con el transporte El transporte público maltrata a los niños que pagan la tarifa escolar. Los conductores no se detienen para que los pequeños aborden el vehículo, a veces no les dan cambio, les restringen el uso de los asientos y otros.
A LA SALIDA DEL COLEGIO • Un par de escolares aborda, este martes, un micro de la línea 27, al salir de clases. La marcha que hubo ayer en el centro de La Paz alteró el recorrido del bus.
Los niños de primaria de La Paz pagan muy caro el derecho de utilizar la denominada tarifa escolar, pues a cambio de los 50 centavos que pagan por el servicio de transporte público, reciben malos tratos de los choferes y de otros adultos a bordo.
Los choferes de micros y minibuses están en la obligación de cobrar sólo 50 centavos por su servicio a los escolares, pero en general la medida se aplica con malestar, arriesgando incluso la seguridad física de los niños.
La Razón constató este problema, ayer al mediodía, cuando una periodista abordó cinco líneas de micros y tres de minibuses.
A un motorizado de la línea 2, que recorre El Prado, se subieron niños del colegio Don Bosco y del Liceo La Paz; lo tuvieron que hacer prácticamente corriendo, pues el vehículo se detuvo varios metros más abajo del sector donde ellos requirieron su servicio.
Cuadras más adelante, el conductor les advirtió que varios niños debían ocupar un solo asiento “porque son para los pasajeros”. Situaciones similares se advirtieron en micros de la línea Ch, N, R y 155, donde incluso los pasajeros mostraron su malestar.
“Maestro, apúrese perdemos tiempo parando cada rato”, dijo una pasajera, aun cuando ella sabía que el chofer se detenía para que aborden los escolares.
El conductor del micro 2, Wilmer Quispe, señaló que es problemático transportar a los niños, “cumplimos con lo dispuesto, pero molestan a los pasajeros o ensucian el bus”.
Varios niños consultados coincidieron en que el transporte público los ignora en las paradas y que no les permiten usar los asientos. “Cuando nos sentamos, compartimos un lugar entre cuatro amigos, pero da miedo porque la gente nos riñe”, manifestó Martín Quispe (10) del Don Bosco.
En los minibuses (el reportero se subió al 207, 253 y 139) el trato también es deplorable. Los pequeños se quejaron de que parten antes de que terminen de subir, los voceadores los ubican dando la espalda al chofer, en medio de otros pasajeros, y a veces no les devuelven el cambio si pagaron con Bs 1.
“No quieren parar donde vamos a bajar y se enojan, además los voceadores no quieren darnos cambio de un peso y a veces no tenemos con qué volver”, relató Rosa Huanca (12) del colegio Bolivia IV. Julio Flores (9), de la unidad Príncipe de Paz, señaló que “el otro día por haber partido el minibús me golpeó un fierro”.
Nadie ejerce control
Tránsito • Dos efectivos aseguraron que controlar este tema no es de su competencia. “Nosotros controlamos la circulación y les hacemos cruzar la calle”, dijo el barita Juan Ticona.
Municipalidad • El mayor Rodrigo Rodríguez, director de Sistemas Viales, indicó que podría asumir sanciones si conoce una denuncia. “Primero llamamos la atención a la línea y si hay otra se puede suspender”.