Departamentos expulsores. Según el Consejo de Población hay migración elevada en Potosí, Oruro, Beni, Chuquisaca y La Paz.
Las causas. Los alcaldes identifican la falta de empleo, la escasez de agua y pocos servicios básicos como orígenes de la migración.
Municipios receptores. Pando, Santa Cruz, Tarija y Cochabamba son departamentos donde los migrantes buscan trabajo.
Efecto desastroso. Los alcaldes de municipios expulsores dicen que para los proyectos de desarrollo que lanzan, no hay mano de obra.
El 69,1 por ciento de los municipios en el país son expulsores de personas, según un estudio del Consejo de Población para el Desarrollo Sostenible (Codepo), del Ministerio de Desarrollo Sostenible. Las autoridades ediles de estos gobiernos locales, pese a impulsar programas de desarrollo económico, no logran frenar la migración de sus pobladores económicamente activos y sus regiones se quedan sólo con niños y ancianos y sin mano de obra.
El mapa de migración muestra que hay cinco departamentos expulsores: Potosí (-14,76% de tasa anual de migración neta reciente por 1.000 habitantes); Oruro (-8,88%), Beni (-8,43%); Chuquisaca (-6,27%) y La Paz (-3,11%). El resto de los departamentos son receptores y tienen índices migratorios positivos: Pando (22,2%); Santa Cruz (10,9%); Tarija (7,2%) y Cochabamba (2,4%), según el Codepo.
La Razón entrevistó a 15 alcaldes de nueve departamentos del país; a 13 de municipios expulsores, quienes dijeron que las consecuencias son negativas para sus gobiernos; y a dos de regiones receptoras, quienes también dijeron que no son beneficiados, porque les significa un gasto.
Codepo obtuvo los datos de los municipios el 2004, cuando habían sólo 314 municipios. En la actualidad hay 326.
“Falta mano de obra, varios proyectos no podemos encarar, no podemos efectuar diversos proyectos. Hemos comprobado que es por falta de agua que se han ido”, declaró el Alcalde de Yotala del departamento de Chuquisaca, un municipio que tiene un índice de -7,12 en la tasa anual de migración.
Las principales causas de migración, según testimonios de las autoridades locales municipales, son la falta de empleo; los desastres naturales que inundan o castigan con sequía a la población; los pocos servicios básicos como agua potable y energía eléctrica y la falta de centros educativos, entre otros. Los jóvenes que salen de sus comunidades a estudiar, generalmente ya no vuelven, señalaron los alcaldes entrevistados.
Los burgomaestres dicen que los efectos de la migración son “desastrosos”. “Los pueblos están cada vez más vacíos, hay menos gente, hay menos mano de obra en el pueblo y por ende las consecuencias que trae colateralmente son siempre las desuniones familiares, los niños y los muchachos que se crían sin sus padres y sus madres, y sobre todo esa tristeza de no ver a la gente de su pueblo”, comentó José Roca, primera autoridad del municipio de Reyes, provincia Ballivián de Beni, que tiene una de las tasas más altas de migración (-27,07).
Los alcaldes dicen que impulsan diversas obras para evitar esta migración. Tal es el caso del municipio de Yotala, en Chuquisaca, que explica que se han tratado de crear proyectos de producción, pero que no se lo puede ejecutar porque la población que podría trabajar, de 20 a 45 años de edad, ha salido del pueblo. “Hemos perdido mucha población, ha mermado y por ende la mano de obra hace falta para las fuentes de trabajo”.
Pero el perjuicio no es sólo para las comunas expulsoras, porque los pobladores que emigran van a los municipios receptores. Para Ermas Pérez, alcalde del municipio de Caraparí, de Tarija, ser un municipio receptor es perjudicial, porque la gente migra a los municipios productores y éstos no dan ingresos al municipio, porque no pagan impuestos.
“Todos quieren venir por los recursos de hidrocarburos y eso nos trae problemas, porque cada vez hay más asentamientos y hay que hacer infraestructuras como colegios, centros de salud y demás. No hay ingresos, porque no pagan impuestos a las comunidades”, explicó la autoridad.