El papa Benedicto XVI negó ayer que la religión católica haya sido impuesta por los conquistadores a los pueblos nativos de América Latina, y dijo que "Cristo era el Salvador que (ellos) anhelaban silenciosamente".
"El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña", expresó en su discurso dirigido a los obispos latinoamericanos y del Caribe reunidos en su quinta conferencia.
"Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas en un determinado punto de la historia, sino que están abiertas, más aún, buscan el encuentro con otras culturas", añadió. Más adelante, afirmó: "La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso".
En la cuarta asamblea de la Celam en 1992, Juan Pablo II había pedido perdón a los pueblos indígenas por la participación de cristianos en la conquista.
Ese mismo año, cuando se conmemoraba el V Centenario de la llegada de Colón a estas tierras, el entonces Papa también pidió perdón por el "holocausto desconocido" sufrido por los africanos. Aparecida (Brasil), AFP