La producción de biocombustibles Los precios de los biocombustibles son más altos que los de la caña de azúcar y la soya, por tener valor agregado. Crean miles de puestos de trabajo y permite a los agricultores mejorar sus condiciones de vida, al disponer de mayores ingresos.
En un foro realizado en La Paz organizado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) y la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco), dentro de un ciclo de Diálogo con la Sociedad Civil, se expuso de manera pormenorizada las favorables condiciones que existen en el país para producir biocombustibles, en gran escala. Empero, en la fase del debate se presentaron algunas observaciones que tendrían que tomarse en cuenta para lanzarse a un emprendimiento tan ambicioso como el propuesto.
La idea es producir etanol y biodiesel, el primero para sustituir o ser combinado con la gasolina y, el segundo, para elaborar biodiesel, como energético para los vehículos de elevado tonelaje. El etanol se extrae de la caña de azúcar y el biodiesel de la soya.
El año pasado, Santa Cruz exportó 60.000 litros de etanol a la Unión Europea y este año espera llegar a los 90.000 litros. Esto implica que Bolivia se halla ya embarcada en la producción de este combustible. Ahora, lo que falta es que se produzca una concertación entre el Gobierno y el sector agrícola para generalizar esta actividad productiva a otros departamentos.
El ingeniero Miguel Barba, que fue uno de los tres expositores de la jornada, llegó a la conclusión de que la demanda de los biocombustibles continuará en expansión durante las próximas décadas, como parte de la tendencia mundial hacia una matriz energética distribuida en varias fuentes, entre ellas los combustibles de origen orgánico y no sólo en los hidrocarburos fósiles, como sucede ahora. Sudamérica se convertirá —dijo Barba— en uno de los principales abastecedores mundiales de biocombustibles, dado el potencial que tiene en tierras y mano de obra.
A estas mismas conclusiones llegaron el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Los países con mayor potencial de expansión de la frontera agrícola —según este último organismo— son: Brasil, Argentina, Colombia, Perú y Bolivia.
Al hablar de Bolivia, el ingeniero Barba sostuvo que el país tiene claras potencialidades en tierras y mano de obra para producir competitivamente biodiesel, tanto para la exportación como para el mercado interno.
Según el presidente de la Cainco, Gabriel Dabdou, La Paz, Beni, Chuquisaca, Pando, Cochabamba y Santa Cruz, entre otros departamentos, podrían convertirse en verdaderos gestores del proyecto de biocombustibles, para beneficio de todo el país.
Los expositores del foro dejaron establecido que la producción de biodiesel no afecta a la producción de torta de soya. La torta es la que contiene el mayor aporte alimenticio de la soya.
Se aseguró también que la ampliación de los cultivos de caña de azúcar y de la soya no tiene efectos negativos para la seguridad alimenticia. Los precios de los biocombustibles son más altos que los de la caña de azúcar y la soya, por tener valor agregado. Crean miles de puestos de trabajo y permite a los agricultores mejorar sus condiciones de vida, al disponer de mayores ingresos. Actualmente, en el país se cultivan 2,6 millones de hectáreas, en tanto que existen 13 millones de hectáreas disponibles.
Los datos están lanzados y la perspectiva es auspiciadora. No habrá que dejar pasar la oportunidad de los biocombustibles.