La fabricación de drogas. La FELCN dice que se incrementa el consumo y que cada semana se encuentra una fábrica de cocaína.
Los delitos aumentan. El 2005 se registraron 3.265 denuncias. El 2006 la cifra se duplicó. Los delincuentes ahora utilizan armas.
Un muerto por día. La FELCC, en promedio, levanta un cadáver cada día. En cuatro meses y medio se produjeron 161 homicidios.
Seguridad ciudadana. Hay proyectos que están en ejecución. La Alcaldía, los vecinos y la Policía trabajan para prevenir delitos.
En la Ceja, en las alejadas calles polvorientas o en las urbanizaciones en progreso, los vecinos de El Alto se quejan por la inseguridad y llegan a la misma conclusión que el director de la Unidad de Seguridad Ciudadana de su Alcaldía. En la tercera ciudad del país, “el Estado ha perdido autoridad y la Policía ha sido rebasada”. Como consecuencia de ello, los delincuentes, y cada vez más los narcotraficantes, hacen de las suyas.
El coronel Javier Gómez dijo que en esa ciudad por “largo tiempo se descuidó el control por parte del municipio; el Estado ha perdido autoridad y la Policía ha sido rebasada por la falta de efectivos”. Pero, agregó que El Alto “se ha estigmatizado”.
Señaló que esa urbe “tiene un tinte de que es peligrosa, que la Ceja es impasable, es falso... Pero hay que reconocer que existen muchos factores de inseguridad y que en la medida que El Alto está creciendo se está convirtiendo en una ciudad problemática”.
En el último año, cuatro de cada 10 alteños, o uno de sus familiares, fueron víctimas de un delito, según un diagnóstico realizado por la Alcaldía alteña.
Entre enero y mayo, en promedio, se produjo un homicidio por día, dicen las estadísticas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de El Alto.
La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) informó que por semana se destruye una fábrica de droga y en lo que va del año se incautó más droga de la que fue secuestrada en los 12 meses del 2006.
Las estadísticas también indican que los delitos en esa urbe se incrementan. El 2005, la FELCC registró 3.265 denuncias, que representaron el 10% de las presentadas a nivel nacional. El 2006 las mismas se elevaron a 7.563.
El presidente de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve), Nazario Ramírez, indicó que “en El Alto hay una total inseguridad, no hay control policial. Los vecinos se quejan de robos a sus casas en los barrios marginales y asaltos al instante en calles oscuras y en la Ceja. Se encuentran cadáveres que no se pueden identificar. No hay confianza en las autoridades porque defienden a los delincuentes y por eso se produjeron linchamientos”.
“Las estadísticas muestran que El Alto es la segunda ciudad más violenta del país, después de Santa Cruz”, dijo el comandante regional de la Policía de El Alto, coronel Óscar Nina.
Los vecinos consultados por este medio, en al menos 10 barrios alteños, coincidieron en que cada día ocurren asaltos y robos cerca de sus casas. En algunas zonas como Mejillones se escuchan gritos, pero la gente no sale por miedo a la reacción del ladrón, contó María Mamani.
En otros barrios como Villa Bolívar B, una vecina indicó que si encuentran a un ladrón robando, lo van a “atizar”. En Villa Ingenio, una zapatera, Margarita Quispe, relató que la Policía sólo aparece cuando hay un muerto.
Según Nina, la Policía tiene un déficit en la relación policía-ciudadano, pero eso “se está paliando con un mayor esfuerzo y sacrificio de los recursos humanos”.
El comandante del Regimiento Policial Nº 3, coronel René Peña, contó que hay 500 policías para cubrir la mitad de la ciudad que tiene 800.000 habitantes. Sin embargo, de ese número, se envían varios en comisión a bloqueos en carreteras, al Chapare, a Chonchocoro, a los conciertos en La Paz, al Control Operativo Aduanero y a donde pidan refuerzos.
Por ello, el presidente de la Fejuve señaló que se pedirá que los policías se queden a cuidar El Alto. Además, indicó que como los delincuentes son liberados por la justicia, se van a buscar modalidades para castigarlos. “No hay que soltarlos, hay que buscar mecanismos donde esos delincuentes paguen, tal vez con servicios al Estado, porque son los mismos los que regresan a robar”.
El director de la FELCC de El Alto, coronel Adrián Oropeza, indicó que el equipamiento con el que cuentan es escaso y que incluso no funcionan algunas divisiones como Trata y Tráfico.
Oropeza y Nina coinciden en que la mayoría de los delincuentes son reincidentes y que hay muchos de nacionalidad peruana.
Nina comentó que existe preocupación porque ahora los asaltantes están armados para amedrentar a la gente y disparar contra quienes se les opongan.
Desde enero hubo varios linchamientos e intentos de linchamiento a supuestos ladrones. Oropeza contó que ahora los vecinos que encuentran a un ladrón esperan al fiscal para que se comprometa a enviarlo a la cárcel, incluso, dijo, van al juzgado a controlar la decisión que toman los jueces. Nina comentó que “la gente está cansada de ver desfilar a los delincuentes que entran y salen de las cárceles. Gracias a esa bendita ley (Código Penal) que no responde a nuestra idiosincrasia”.
Para la ley, los delitos que más se cometen en El Alto son de poca monta o bagatela y, en la mayoría de los casos, los delincuentes no van a la cárcel.
Las causas de la inseguridad en El Alto van desde la desocupación, la pobreza, el alcoholismo, la falta de control policial, hasta las pandillas de adolescentes y jóvenes.
Sobre la inseguridad
Seguridad • El coronel Óscar Nina dijo: “La seguridad ciudadana no es responsabilidad absoluta de la Policía, sino del Ejecutivo, de todas las autoridades y de los ciudadanos”.
Pandillas • Se tiene información que existen al menos 500 en El Alto. En algunas obligan a las mujeres a prostituirse para pagar los gastos del grupo, indicó Nina.
La Ceja • El Plan Ceja Segura disminuyó los delitos en el sector, pero los delincuentes se trasladaron a zonas periféricas para seguir robando.
La desesperación • El Regimiento Policial Nº 3 tiene policías en módulos adecuados por los vecinos (cuartos, casas abandonadas, aulas, etc). La gente pide auxilio.