La brecha digital Es impostergable que el país invierta todos los recursos necesarios para poner a los bolivianos en condiciones de acceder a las ventajas de las tecnologías de la información. Pero será necesario que la información, para ser beneficiosa, sea libre...
La actual generación está viviendo el mayor salto de la historia en los avances de las tecnologías de la información. En muy pocos años el progreso ha sido tan grande que no tiene parangón con otra época de la historia de la humanidad.
Junto con ese avance tecnológico se amplían las posibilidades de los ciudadanos de ejercer la libertad de información, que figura entre los derechos universales del hombre. Esta libertad tiene más sentido todavía cuando el mundo vive la actual globalización.
En efecto, en la actualidad para poder realizar diversas actividades humanas, sean intelectuales, de comercio, de intercambio académico y un sin fin más, es imprescindible tener acceso a la información, que pone al alcance de los usuarios los datos o, finalmente, el conocimiento.
Por ejemplo, las decisiones económicas de la gente, en esta generación, son tomadas a partir de informaciones que tienen un espectro universal. Si antes eran las comarcas y la comunicación entre ellas las que marcaban las posibilidades de realización económica de la gente, ahora el mundo entero es una comarca.
Por lo tanto, una de las mayores contribuciones de las tecnologías de la información se concentra en las realizaciones económicas, en el hecho de que se sabe con detalle los precios de los productos y los bienes en todas partes, lo que abre posibilidades para quienes están bien advertidos.
Esta realidad hace más anacrónicos que nunca los regímenes políticos que frenan o controlan el uso de las tecnologías de la información. Negar a una población el acceso a la información global es condenarla a la postración y a la miseria. Y se sabe que si la población está postrada, es el país entero el que se perjudica. Eso lo saben todos, menos los gobernantes miopes que mantienen políticas de control de la información en sus países.
El que una persona pueda recibir en su teléfono celular la información bursátil del instante le da una ventaja descomunal frente a las posibilidades de las generaciones que no contaron con este nivel de progreso.
Las tecnologías de la información tienen también usos mayores en el campo de la educación. El uso de la internet se ha popularizado tanto en los estamentos estudiantiles que ahora es imposible imaginar ningún estudio sistemático sin el concurso de este prodigio de las telecomunicaciones.
Las ciencias se benefician todos los días de los modernos sistemas de telecomunicación que ponen al alcance de profesionales de cualquier punto del planeta las últimas informaciones sobre los avances que da el hombre.
Por ello parece algo impostergable que el país invierta todos los recursos necesarios para poner a los bolivianos en condiciones de acceder a las ventajas de las tecnologías de la información. Pero será necesario tomar en cuenta que la información, para ser beneficiosa, debe ser libre y estar al servicio ciudadano.
El propio papa Benedicto XVI, ayer, al celebrar la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, ha realizado un llamamiento a los responsables de la comunicación para que "salvaguarden el bien común, respeten la verdad y protejan la dignidad de la persona y la familia".
El desafío de ese papel es muy grande y habrá que honrarlo.