Me preguntaron si estoy en la oposición. Mi respuesta fue, ‘no, estoy en la proposición’. Esto significa sociedad civil, cabildeo, presión y una visión estratégica que asegure escenarios sucesivos de acumulación para arribar de muy buena manera, por lo menos al 2050.
¿Cuál es el punto de partida? Nuestra sociedad civil es victoriosa pues fue capaz —frente a la incapacidad de la antigua sociedad política— de construir sistemas de intermediación de sus estrategias hacia el Estado. Como parte de este proceso, el presidente Morales se encuentra en Palacio.
La sociedad civil de los excluidos por el anterior sistema tiene una historia interesante. Estaba oculta detrás de la COB cuando las consignas con las que la mayoría de los ministros del gabinete actual se identificaban (vanguardia obrera, alianza obrero-campesina) estaban en boga. Detrás de esas consignas estaba lo diverso, lo distinto, diferente, el otro, los otros, los originarios, los discapacitados, las mujeres, los pequeños productores, los medioambientalistas, los defensores de derechos humanos, etc., las múltiples identidades que la derecha excluyó y que la izquierda intentó subordinar.
Cuando en 1985 la COB entra en crisis y desaparece la polaridad que enfrentaba a mineros y militares, la gente se pregunta ¿cómo me organizo?, ¿dónde participo?, ¿quién me representa?, y empiezan a aparecer las múltiples identidades y formas de representación y organización a través de las cuales la gente empieza nuevamente a participar. Desde aquel año la sociedad civil boliviana se caracteriza por sus múltiples identidades. Esto la hace fuerte y no la cantidad de organizaciones que la conforman. Las múltiples identidades permiten que lo diverso sea la fortaleza básica de la patria.
¿Quién la representa? Nadie. No hay centralidad posible para ella. ¿Quién decide su legitimidad? Nadie. Ésta proviene de sus propios procesos. Por ello, cuando el presidente Morales sostiene que el gran interlocutor del Gobierno con la sociedad civil es la COB, está olvidando que fue la sociedad civil la que, articulada en redes de todo tipo y tamaño, le dio el triunfo y hasta la fecha es el sostén principal de su gobierno.
¿Es su tercer error estratégico? El primero lo cometió cuando decidió eliminar la consigna de descentralización y autonomía que la propia sociedad civil utilizó —desde lo local— para combatir el modelo neoliberal centralizador. El segundo, rodearse de centralizadores. El tercero preocupa más, puesto que nuevamente tendríamos un Gobierno cerrado, centralmente soberbio e incapaz de escuchar propuestas de políticas públicas originadas desde el seno de la sociedad y sus organizaciones.
Cuando el Gobierno define quién es quién, en la sociedad civil obviamente empiezan los enfrentamientos. En el pasado fuimos capaces de articularnos para derrumbar la sociedad política. Miles de organizaciones de distinta identidad fueron capaces de articularse en torno a una demanda: el cambio. Pero, hoy, quienes estaban juntos en las calles, nuevamente salen a ellas, pero para enfrentarse. Pobres contra pobres. Definitivamente, no es el cambio que estábamos buscando.
*José E. Pinelo es sociólogo. Está ligado a organizaciones sociales desde 1970.
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