La evolución del diálogo con Chile Es muy posible que, para ingresar a la fase de las decisiones, los dos países tengan que restablecer relaciones diplomáticas, con el correspondiente intercambio de embajadores. De lo contrario, el tema podría obstruirse, por la falta de voluntad...
Se ha marcado, al parecer, un nuevo hito en el acercamiento entre Bolivia y Chile en la reunión sostenida en La Paz, la semana pasada, por delegaciones de ambos países, lo que denotaría que existe una evolución en el tratamiento de la agenda de 13 puntos acordada hace diez meses.
La cuestión clave es que se desarrolle la confianza mutua, para que sobre ella se construya una sólida base de sustentación de todos los temas de la agenda concertada, incluyendo el tratamiento de la cuestión marítima, que es vital para Bolivia y lo que dio origen a la apertura de la actual negociación.
Por el tiempo transcurrido, diez meses, se ve que se prefiere optar por el camino pausado, antes de incurrir en precipitaciones. Efectivamente, puede ser un acierto, pero, al mismo tiempo, tendría que verse la conveniencia de empezar a tomar acuerdos, de manera de responder a las enormes expectativas que abrió el proceso en ambos países.
Se han formado 13 grupos de trabajo para atender cada uno de los puntos de la agenda, aparte del intercambio de visitas de autoridades y de representantes de los medios de comunicación.
El jefe de la delegación de Chile, embajador Alberto Klavaren, quien ejerce la Subsecretaría de Relaciones Exteriores de su país, destacó que "se está recorriendo un camino trascendental en forma positiva", según el acta firmada en la reunión en La Paz, y que tuvo el denominativo de Mecanismo de Consulta Política Bolivia-Chile.
Acerca del punto sexto, el documento establece que ambas delegaciones acordaron que, por instrucción de los presidentes y cancilleres de ambos países, el análisis del tema marítimo quede circunscrito, "en esta oportunidad", al Viceministro de Relaciones Exteriores de Bolivia y al Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile.
Como resultado de ello, el acta dice que ambas autoridades se mostraron satisfechas por la cordialidad, franqueza y profundidad con la que se desarrolló el diálogo y señalaron que hubo importantes coincidencias en el análisis de los diferentes aspectos de este tema y que se avanzó en la identificación de puntos de interés común y criterios compartidos, a los que los vicecancilleres darán el debido seguimiento.
El jefe de la delegación de Bolivia, Hugo Fernández, viceministro de Relaciones Exteriores, se abstuvo de proporcionar mayores pormenores de lo tratado, pero el hecho de que se diga en el acta que se registraron "puntos de interés común y criterios compartidos" permite albergar la confianza de que se está avanzando en el asunto.
Es muy posible que, para ingresar a la fase de las decisiones, los dos países tengan que restablecer relaciones diplomáticas, con el correspondiente intercambio de embajadores. De ese modo se le daría el relieve de primer nivel a un proceso de restauración de la confianza mutua plena, como se requiere.
Eso se tuvo que hacer en la negociación Banzer-Pinochet. Se ha dicho que la iniciativa correspondió al Jefe de Estado chileno, pero la delegación boliviana que viajó a Charaña tenía el mismo propósito, como prueba de lo cual, en el tren de retorno a La Paz, se hizo virtualmente un festejo por la mutua decisión adoptada, con el abrazo de los dos extintos mandatarios. En la presente negociación, sólo el tiempo y la voluntad dará su última palabra.