El diálogo en Apolo madura bajo tensión La comisión del Ejecutivo condicionó el inicio del diálogo con los campesinos a que devuelvan las armas arrebatadas a soldados. Los apoleños elaboraron un informe de los abusos en algunas comunidades y se preparan para negociar hoy.
EN CAMINO • Una tropa de uniformados avanza por una ruta hacia el pueblo de Azariama, ubicado en el área del parque Madidi.
Mientras el diálogo se acerca, el clima de tensión se mantiene ante el anuncio de la llegada de nuevas fuerzas policiales y militares a esta población. Centenares de campesinos arribaron a esta localidad y bloquearon la principal carretera, así como la pista de aterrizaje para evitar que salga la comisión de Gobierno que arribó para dar una salida al conflicto que se inició a raíz de la demanda de los trabajadores del agro que exigen la anulación de las tierras comunitarias de origen de los Leco.
Hoy podría iniciarse el diálogo, luego de la evaluación que entregue a sus bases el principal dirigente de la Federación de Campesinos de la provincia Franz Tamayo, Pablo Mendoza. Las autoridades ediles, junto a La Razón, visitaron a las comunidades que están asentadas en el parque Madidi para verificar si los militares en su paso cometieron excesos como denunciaron los comunarios.
Después de un viaje de más de cuatro horas por una carretera intransitable, la comisión llegó a Sipía, una localidad donde viven unas 30 familias y que fue la más afectada por el paso de policías y militares. Tienen una pequeña posta sanitaria y una escuela con un aula que alberga a los niños de la comunidad de 1º a 5º grado.
La pequeña comunidad no tiene luz ni agua potable; de todas formas, es una de las más privilegiadas de la región por contar con un centro de salud, aunque sólo tenga un enfermo. El dirigente de la comunidad, Adrián Álvarez, explicó que si bien estas comunidades están dentro del parque Madidi son parte del área de manejo integrado.
En esta comunidad surgieron los rumores de un supuesto muerto por los enfrentamientos. Lo que en realidad ocurrió es que los campesinos vieron un muñeco colgado y en la oscuridad de la noche lo confundieron con un muerto. Luego de la gasificación y saqueo que denunciaron los comunarios, las fuerzas de tarea conjunta continuaron su viaje al corazón mismo del Madidi.
Luego de otras cuatro horas de viaje, después de pasar ríos y un camino gredoso, la comisión llegó a Azariama, que es donde termina la carretera, allí estaban militares y policías. El ambiente era distinto, los uniformados se proveían de una pequeña tienda que quedó vacía por la demanda.
El coronel de Ejército Fernando Rojas, quien comanda la tropa, afirmó que en su paso por San Marcos, Sipía y Azariama no hallaron “nuevos asentamientos, ni plantaciones de coca, tampoco pozas de maceración de coca”.