Hay advertencias que desgraciadamente se cumplen. Hace poco menos de un año, en vísperas de las elecciones en las que fue reelegido Hugo Chávez, el conocido periodista venezolano Roberto Giusti pronosticaba que el gobierno de Venezuela iba a endurecer sus medidas contra los medios de comunicación si ganaba los comicios. “Van a establecer como leyes medidas que no existen, como la nacionalización de algún medio de comunicación o quitar las concesiones”, decía.
Entonces se acusaba a Giusti de exagerar y promover el desprestigio del régimen. Un año después, su pronóstico se hizo realidad, cuando en los primeros segundos del 28 de mayo pasado, por orden presidencial, RCTV, uno de los canales de televisión con más historia, dejó de salir al aire después de más de cinco décadas de emisiones ininterrumpidas.
Porque hubo muchas señales previas, como por ejemplo un ataque a las oficinas del diario El Nacional, en el centro de Caracas, del que fue testigo y víctima Rafael Osio, entonces editor de una de las áreas. “El día que tuve que evacuar a mi personal por una puerta, mientras los chavistas entraban por la otra en una camioneta robada, dije: ‘Ya está bueno, ahí la paramos’”.
Osio es ahora periodista independiente —camino elegido por muchos que tuvieron problemas con el gobierno— y lleva escritos dos libros, El horizonte encendido, en el que hace un recorrido analítico por la democracia en América Latina y Salitre en el corazón, que narra su experiencia de un viaje a la Cuba de Fidel Castro. Ambas publicaciones fueron un éxito de ventas.
Lo que para un joven como Osio significó su renuncia a El Nacional, para don Simón Alberto Consalvi, actual editor adjunto de ese medio, representó un desafío más de los muchos que ha enfrentado en su ya larga y rica trayectoria por los medios venezolanos. Consalvi no es de los que arrían fácilmente sus banderas y cuando quiere denunciar algo, lo hace sin tapujos. “El gobierno plantea desde el comienzo un duelo con los medios en general, al extremo que estimuló que en algunas zonas de Caracas, diarios como El Nacional no pudieran entrar durante mucho tiempo. En ocasiones los propios voceadores (canillitas) se sentían amenazados si exhibían entre los periódicos a El Nacional”.
Consalvi se quejaba hace casi un año de la falta de apoyo de periodistas de otros países, aquellos que vivieron los ataques a la libertad de expresión en la década de las dictaduras del setenta y que eligieron Venezuela como su hogar de exilio. “Porque lo que le pasa a un país hoy, le puede pasar a otro mañana y los protocolos democráticos son producto de la experiencia trágica que vivieron nuestros países y, si lo vamos a perder de vista, entonces de qué sirve la experiencia”.
Pero en Venezuela también hay otros periodistas que no comparten la visión de sus colegas que cuestionan al régimen: Eleazar Díaz Rangel, director de Últimas Noticias y durante largos años decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Central de Venezuela, piensa que hay medios que parecen más “medios de oposición que de información”. Recuerda, por ejemplo, que en abril del 2002, luego del golpe de Pedro Carmona, sólo un par de periódicos en todo el país circuló al día siguiente. “A eso yo llamo silencio informativo”, dice, y también denuncia que para los medios que no informaron “debidamente, no hubo golpe, sino vacío de poder”.
Parece inevitable que la polarización política contamine también el accionar de los medios y la conducta de los periodistas venezolanos. Milagros Socorro, columnista de El Nacional, conversadora infatigable y apasionada defensora del castellano, dice que “el periodismo es el que más ha perdido en Venezuela con la polarización. Hemos perdido familiares, amistades, maneras que eran tradicionales en Venezuela y esto es doloroso. Ha sido tremendo. Nadie ha ganado”.
Al recuento de “perdedores” deben sumarse ahora los periodistas y técnicos de RCTV y la propia sociedad venezolana, que no podrá sintonizar ese canal para ver su programa favorito o un noticiero que refleje la realidad de manera no necesariamente igual a como quiere verse reflejado el gobierno de Hugo Chávez.
*Hernán Terrazas es periodista, fue ministro de Informaciones de Jorge Quiroga y ha desarrollado una investigación sobre los medios de comunicación en América Latina.
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