Imposiciones antidemocráticas Los asambleístas del MAS deben reaccionar y detener esta aprobación que atropella y que debilita la democracia, provocando el riesgo que la Asamblea Constituyente debe evitar, por sobre todas las cosas: ahondar las divisiones en el país.
¿Qué fue exactamente lo que sucedió en la Asamblea Constituyente la semana que se va? Es que quienes pudieron percibir la dimensión de lo sucedido han ratificado, por un lado, la destreza política del Movimiento al Socialismo (MAS) y, por otro, la capacidad que tienen los asambleístas del oficialismo de creer que existe una estupidez colectiva impasible en el país. Pero no es así. Hay quienes observan la realidad con la suficiente capacidad moral como para develar las maniobras que podrían cambiar el rumbo del objetivo por el cual nació el escenario constituyente.
Para rememorar. El MAS, haciendo gala de habilidades de encantamiento, se convirtió en cuestión de minutos tanto en mayoría como en minoría y desdoblándose como tal presentó informes —en mayoría y minoría— del trabajo de las comisiones de Visión de País y Tierra y Territorio, anulando la propuesta de la oposición, sin derecho a nada, y aprobando las suyas con votos inferiores a lo que establece el artículo 70 del Reglamento de Debates, violando así el consenso sobre la aprobación de artículos por mayoría absoluta.
El artificio del MAS es parte de una práctica ya conocida. Habrá que recordar lo que se pretendió hacer cuando se presentaron dos fórmulas, con siglas prestadas de otros partidos, para la elección de justamente asambleístas. La intención, como ahora, era copar el voto, anular al adversario político con el ejercicio de una vieja treta.
La acción sagaz del MAS es una violación no sólo a las normas establecidas en el Reglamento de Debates sino que vulnera todas las bases, los principios y el concepto de democracia. La mayoría, aprovechando de su condición, desconoce la existencia de las minorías, no sólo apropiándose del voto de los mismos, sino de sus derechos fundamentales.
En ese sentido, resulta absolutamente cuestionable la forma autocrática en que se están aprobando los informes de comisiones. Si el MAS pretendió que con esta acción se le habría de reconocer que tiene cierta habilidad para recurrir a toda suerte de artimañas, logró su objetivo.
Es tal la descomposición que generó el partido oficialista con su acción, que todo el tiempo que tomó lograr el entendimiento político entre las fuerzas políticas y los consensos obtenidos se vinieron al piso en cuestión de minutos.
Ahora, el consenso vuelve a fojas cero, cuando la Asamblea Constituyente tiene poco más de un mes para cumplir con la tarea encomendada. Los asambleístas del MAS hacen méritos para ser calificados de dictatoriales, totalitarios y absolutistas. Ellos permiten esos calificativos con sus acciones que, en definitiva, están sentando un funesto precedente en esta etapa crucial del trabajo en comisiones.
De no ser declarada nula de pleno derecho la aprobación de los informes del MAS, como ha solicitado la oposición a la Directiva de la Asamblea, se está anticipando el fin de las esperanzas depositadas en la Constituyente.
Los asambleístas del MAS deben reaccionar y detener esta aprobación que atropella y que debilita la democracia, provocando el riesgo que la Asamblea Constituyente debe evitar, por sobre todas las cosas: ahondar las divisiones en el país. De otro modo, el pacto social no llegará.