El machismo afecta a las concejalas rurales Camuflado en las “costumbres”, el machismo en las comunidades del país es una realidad. Las concejalas son víctimas de discriminación en diferentes niveles. Van desde una simple riña hasta el intento de abuso sexual contra ellas.
“Cuando desempeñaba mis funciones de concejala, todos los hombres con los que trabajaba me reñían y hasta algunos decían que era incapaz de asumir un cargo así por mi condición de mujer (...) Renuncié porque de alguna manera me obligaron a hacerlo”, cuenta Irma (nombre ficticio), ex concejala del municipio de Llallagua, en Potosí.
Este testimonio resume la situación en la que viven muchas mujeres que en algún momento asumieron cargos en instituciones públicas de las comunidades del país y fueron discriminadas por los propios comunarios.
Las mujeres cuentan que los varones suelen buscar la forma de hacerlas a un lado. Unas veces acuden al soborno; otras, les hacen firmar un papel en blanco cuando asumen el cargo, para luego hacer que aparezca en forma de una renuncia voluntaria. La tercera es el acoso.
“El machismo que se vive en los municipios es totalmente exacerbado. Tanto, que en muchos casos deriva en el abuso que afecta la integridad de la mujer”, explica la diputada de la Comisión de Política Social de la Cámara de Diputados, María Miranda, quien añade que esta situación “está inmersa en las costumbres de muchas de las comunidades de Bolivia”.
Asimismo, Bertha Acarapi, concejala del municipio de El Alto, afirma que inclusive las altas autoridades de las comunidades son las discriminadoras. “Los Mallkus y las Mamatayas también discriminan a las mujeres en sus comunidades porque vivimos en un país machista donde el único que tiene poder de decisión es el varón”.
Esta declaración lleva consigo una explicación. “Las nuevas políticas públicas y sociales en el sector rural, siempre llegaron parcialmente, entonces eso a veces dificulta que la mujer se pueda desenvolver normalmente”.
La diputada Miranda, por su lado, cree que otra manera de discriminar es que “a la mujer se la utiliza por los intereses de los varones de optar por cargos públicos. Ellos ven a la mujer que es querida y popular en su comunidad y la utilizan de candidata para que en un tiempo más sea rezagada de su cargo”.
Pero el problema de la discriminación femenina va más allá. “Existen casos extremos como el de una concejala que tuvo que ir a la inspección de una obra en un pueblo cercano. Terminada la inspección, sus colegas varones bebieron alcohol y quisieron abusar sexualmente de ella”.
Según información de la Asociación de Concejalas de Bolivia (Acobol), desde el año 2000 hasta la fecha se registraron 168 casos de violencia y discriminación contra concejalas de diferentes municipios del país. De éstos, el 89% proviene de zonas rurales. Miranda señala que muchos de estos casos no son denunciados.
Tipos de discriminación
Soborno • Los varones pagan a las concejalas un monto determinado para que en poco tiempo éstas renuncien a su cargo.
Mentira • Una vez que la concejala asume sus funciones, le obligan a firmar una hoja en blanco que es su renuncia.
Acoso • Al desempeñar su trabajo, una concejala es víctima de reprimendas, insultos, burlas y hasta abuso sexual.