La propuesta de Brasil Por lo tanto, si el país ha de aceptar la propuesta brasileña para aquella represa sobre el Mamoré, será bueno asesorarse bien para que no existan perjuicios por una relación desfavorable. Las represas del Madera y del Mamoré requieren atención...
El Gobierno boliviano ha pedido una reunión de emergencia a su similar brasileño para tratar el tema de las dos represas que el país vecino decidió construir sobre el río Madera. Las primeras reacciones bolivianas al anuncio provocaron que el gobierno del presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva repita una propuesta que había hecho en enero pasado al presidente Evo Morales: construir una planta hidroeléctrica sobre el río Mamoré.
El Gobierno nacional no ha comentado hasta ahora aquella propuesta brasileña, que ahora se repite como una propuesta de conciliación de intereses entre los dos países.
Sería bueno no mezclar las cosas. El Poder Ejecutivo debería pedir que Brasil informe en detalle sobre los alcances de las represas de San Antonio y Jitau que se construirán sobre el río Madera, junto a la frontera con Bolivia. No es preciso que el Gobierno mire el tema sólo con una actitud de desconfianza, pero habrá que conocer los alcances ambientales que tenga el proyecto. Se sabe que incluso algunas organizaciones ambientalistas de Brasil y del exterior se oponen a la obra.
El proyecto, según los detalles que se conocen desde hace dos años, incluye la construcción de esclusas que permitirían mejorar la navegabilidad del Madera. Si todavía se mantiene esa intención, estaríamos ante algo beneficioso para Bolivia.
Pero algunos expertos nacionales han hecho saber que el espejo de agua de una de las dos represas podría llegar a inundar territorio boliviano. Hay, en efecto, en el departamento de Pando, una amplia zona que está a menos de 200 metros sobre el nivel del mar, y esa sería la que resulte inundada.
La autoridad que tiene que ver con la protección del medio ambiente en Brasil ha puesto 33 condiciones muy severas a los encargados del proyecto para que las tomen en cuenta. Las principales se refieren al cuidado de la riqueza piscícola, la extensión de las inundaciones y la situación en que quedarían los pueblos que habitan la zona.
A pesar de ello, no parece correcto que Brasil se niegue a dar información al Gobierno boliviano, porque al fin y al cabo se trata de obras sobre la frontera y hay reglas específicas sobre el tratamiento de los ríos de curso compartido.
Otra cosa es el tema del Mamoré. La propuesta brasileña no es completa, porque se trataría de un proyecto binacional, de propiedad y administración mixta.
Brasil tiene experiencia en esta materia, pues ha construido la represa de Itaipú en sociedad con Paraguay y está avanzando en la construcción de otra represa binacional, esta vez con Argentina. En el caso de Itaipú, de vez en cuando se lee comentarios paraguayos sobre la demora en los pagos brasileños por la energía eléctrica que compra de la cuota de su vecino. Y la prensa argentina mencionó hace pocos días que el precio de esa operación es también muy bajo, sobre todo si se lo compara con el que rige para la electricidad que Brasil vende a la Argentina.
Por lo tanto, si el país ha de aceptar la propuesta brasileña para aquella represa sobre el Mamoré, será bueno asesorarse bien para que no existan perjuicios por una relación desfavorable.
Las represas del Madera y del Mamoré requieren una atención muy intensa de parte de la actual administración.