Sube la exportación de muebles finos Ceprobol dice que este sector creció en 35 por ciento entre el 2001 y el 2006. Los principales mercados externos para los muebles finos y tallados de Bolivia son EEUU, Chile, Francia y Holanda. La ventas son por catálogo.
La alta calidad con la que son acabados los muebles trabajados en el país permite abrir cada vez mayores mercados externos e incrementar su exportación, que en los últimos seis años (entre el 2001 y el 2006) creció en más del 35 por ciento, de acuerdo a los datos estadísticos del Centro de Promoción Bolivia (Ceprobol).
En este período, los ingresos totales por la exportación sólo de muebles, tanto del hogar como de escritorio, subieron de 11,3 millones a 15,3 millones de dólares. Los principales mercados externos, de los 17 que tiene Bolivia para estos productos manufacturados, son Estados Unidos, Chile, Francia y Holanda.
Las exportaciones forestales, entre ellas las de muebles, “muestran una tendencia creciente”, explicó el director ejecutivo de Ceprobol, Martín López. “Los muebles de Bolivia, al gozar de una mano de obra bastante calificada, pueden darse el lujo de ingresar en nichos de mercado que son de alto poder adquisitivo”.
El ejecutivo destacó que la producción de muebles finos, tanto de pequeñas, medianas y grandes empresas estén aprovechando nichos de mercado, que todavía no han sido atacados por los grandes productores, como los de China, especializados en muebles de conglomerados de aserrín (más económicos).
“Bolivia compite en el mercado externo con maderas preciosas y macizas, como la mara, el roble y el cedro, que son acompañadas con tallados y acabados artísticos, finos y especializados que satisfacen a consumidores codiciosos y de alto poder adquisitivo en países de Europa, Reino Unido y Estados Unidos”, señaló el Director de Ceprobol.
De acuerdo a las consultas que hizo este medio en el mercado de muebles interno, en el país también se fabrican tableros conglomerados, con el uso de la cola (pegamento) y aserrín, virutilla o residuos de madera, mismos que son utilizados para la fabricación de muebles que se los comercializa principalmente en el mercado interno. Estas piezas son conocidas como corchos, chapas, tablas y, los más finos, como tablero carpintero. Algunos productores que venden sus muebles en el mercado local también utilizan cartón prensado, que es importado de países como Argentina y Brasil.
En el país existen 55 empresas exportadoras de muebles, según los registros de Ceprobol. La mayoría son pequeñas y están asentadas en Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Tarija.
Los pequeños empresarios de muebles, entre ellos Patricia Conde, indican que la mayor parte de sus muebles (de comedor, de dormitorio, de cocina, entre otros), que son enviados al exterior, los trabajan por unidad y de acuerdo al diseño pedido o por catálogo. Recuerda que en la región sus principales mercados son Chile y Argentina.
Los medianos y grandes, en su mayoría, trabajan para cumplir pedidos en serie. Muchos de ellos sólo fabrican partes de muebles, que luego son armados y acabados en los países destino.
López dice que la mayor parte de las exportaciones de muebles son en serie y por partes. Informa que algunas empresas se asocian a artesanos pequeños para poder cumplir con la cantidad de pedidos.
El precio de los muebles se multiplica en el exterior, aunque los productores bolivianos reciben hasta el doble de lo que lo pueden vender en el país, porque la exportación representa otros costos, explicó el Director Ejecutivo de Ceprobol.
“Un escritorio que en Bolivia cuesta 600 dólares, se lo puede vender hasta en cinco mil dólares en Estados Unidos. Pero los costos de todo el proceso suman, y el productor, al final, sólo recibe el doble del costo (1.200 dólares)”, subrayó Martín López.